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Palmeras salvajes

¿Por qué me quiere usted salvar la vida?

Una operación cosmética sería ver a un tío que se está ahogando en la playa y meterte dentro a salvarlo, en plan populista, para buscar el aplauso fácil y ganarte a los demás con ese golpe de efecto.

El ofrecimiento del Gobierno español de rescatar el barco Aquarius, lleno de inmigrantes, ha sido visto por no poca gente como un golpe de efecto, una operación cosmética o un gesto de cara a la galería. Me refiero a gente normal, no a los que creen que salvar inmigrantes del mar es comprometer la seguridad nacional o intoxicar el purísimo adn español.

Es un análisis habitual que se produce a propósito de un anuncio impactante. Ocurre también cuando los medios de comunicación damos una gran exclusiva. Mucha gente está más interesada en las razones por las que se da, que la propia exclusiva. Levanta más escándalo el por qué, que el qué. Se nos dice: “Esto lo publicáis porque os están utilizando”. Bien, pero usted réspondame: “Es verdad, o no es verdad”.

Cuando hay un barco en medio del mar lleno de inmigrantes peleando por sobrevivir, cuando puede empezar a fallar la comida y la bebida, cuando hay más de 100 niños a bordo, ¿alguien cree que es importante qué mueve a un país a darte refugio?

De este modo, una operación cosmética sería ver a un tío que se está ahogando en la playa y meterte dentro a salvarlo, en plan populista, para buscar el aplauso fácil y ganarte a los demás con ese golpe de efecto. Déjalo morir, hombre, que sólo buscas medallas. Si yo estoy tirado en las vías del metro, ¿tú crees que a mí me importa que alguien me saque porque quiere impresionar a su pareja, porque tiene espíritu de Superman, o porque quiere salir reelegido como presidente de su comunidad de vecinos?

Hay actos tan poderosos que no los desvirtúa la intención con que se hagan. A mí no me importan las razones por las que un Gobierno quiera hacer algo bueno, me importa que lo haga. Lo primero entra dentro de la hipótesis y las hipótesis son a gusto del consumidor, lo segundo son los hechos. Los hechos no se debaten.

 

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