LA OPINIÓN

Urdangarin, a prisión

Con el ingreso en prisión de Urdangarin, la justicia española culmina un año en el que ha dictado también una sentencia que ha condenado por corrupción al partido en el gobierno, sentencia que a la postre ha provocado su caída

Iñaki Urdangarin ingresará en prisión, según auguran todos los expertos a la vista de la sentencia firme que ayer hizo pública el Tribunal Supremo, que finalmente lo condena a cinco años y 10 meses de cárcel por los delitos de malversación, prevaricación, fraude a la administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias. Hemos visto desfilar por la Audiencia de Palma a una infanta de España y un cuñado del rey acusado de abusar de su posición para robar. Ha quedado al descubierto la alegría servil con la que se manejaron dineros públicos por parte de políticos encargados de vigilarlo. Ya está. Terminan con esta sentencia muchos años de espera, 12 desde que estalló el escándalo, mucha controversia por la posición de la Fiscalía, daño a la Jefatura del Estado y dudas sobre si la ley era igual para todos.

Ya está aquí la sentencia, y con el ingreso en prisión de Urdangarin, que ya no es familia real pero sigue siendo cuñado del rey, marido de una infanta, la justicia española culmina un año en el que ha dictado también una sentencia que ha condenado por corrupción al partido en el gobierno, sentencia que a la postre ha provocado su caída.

Lo diremos una vez más. A trancas y barrancas, con fallos, abusos y deterioro, las instituciones españolas han mostrado una fortaleza que es el principal motivo de esperanza que hoy tenemos.

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