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María José López de Heredia: la guardiana de la tradición del vino

A la cara visible de Viña Tondonia le gusta pensar que "la tradición es la solución a un problema ya olvidado"

María José López de Heredia, tras la cata que ofreció en la última edición de Magnificat. /

María José López de Heredia dice que es difícil resumir la historia de los 141 años de la bodega R. López de Heredia - Viña Tondonia, situada en el mítico barrio de la Estación de Haro, y no le falta razón. Su bisabuelo, chileno de padres vascos, llegó a España (casi por casualidad) en 1870 y, después de escaparse del colegio en el que estudiaba, participó en un levantamiento carlista. Al ser derrotado, se exilió en Francia, donde empezó a trabajar como contable en una empresa que comerciaba con vino. Todo eso le acabó llevando a La Rioja y, tras aprender los secretos de la elaboración, sentó las bases del vino fino de la zona, al estilo de los de Burdeos.

María José López de Heredia es una de las voces más reconocidas del mundo del vino en España, pero muchos la consideran una especie de "guardiana de la tradición", algo que ella achaca a la petición que muchos clientes le trasladaban a su padre: "Por favor, ¡no cambiéis!". Una de sus frases preferidas, de hecho, es que "la tradición es la solución a un problema ya olvidado".

Pero aunque su visión del vino suele apoyarse siempre en el romanticismo y la nostalgia, ella cree que "hay que hablar menos y beber más", y no pierde de vista la esencia de su negocio: "Tú puedes hacer hacer el mejor vino del mundo, pero si no tienes quien te lo compre y quien se lo beba"...

Recorrer Viña Tondonia es como meterse en una película de Indiana Jones porque sus galerías subterráneas están llenas de viejos tesoros cubiertos por telarañas. Y no es un decorado: "Las arañas acaban con la polilla que ataca el corcho y eso, a los que tenemos colecciones de vino, nos preocupa. Hay otras formas de protegerlo, pero ninguna tan natural, tan ecológica y tan eficaz como las arañas".

López de Heredia, de hecho, mantiene una relación de amor-odio con el enoturismo: "Tantos visitantes se han convertido en una pesadilla para nuestra bodega. Nos resulta muy difícil atender bien a todo el mundo".

Ella prefiere calidad a cantidad y, de hecho, habla de las añadas como si fueran amigos a los que conoce muy bien. La del 82, por ejemplo, le parece sobrevalorada. Su hermana Mercedes, con la que comparte la gestión de la bodega, en cambio, define el Viña Tondonia del 64 como "el vino perfecto".

Al preguntarle por la igualdad en el mundo del vino responde que no es objetiva porque se ha criado entre mujeres que no se sentían desiguales y, además, cita con orgullo un antecedente "perfectamente documentado". Su bisabuelo, ya en 1885, le dio "plenos poderes notariales" a su bisabuela...

Pese a los casi 150 años de trayectoria, López Heredia opina que Viña Tondonia sigue siendo una empresa muy joven y, de hecho, le preocupa cómo mantener la calidad en un futuro en el que seguro que habrá "mejores vinos sin alcohol y también algunos hechos con polvos".

Sea como sea, tiene un consejo para la quinta generación de Viña Tondonia, que es probable que también esté liderada por mujeres: "En el día a día hay muchas cosas que son un rollo. Algo no perdura en el tiempo si detrás no hay mucha pasión".

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