Cuatro mujeres asesinadas en cuatro días

Detrás de cada víctima, hay una historia desgarradora. Como la de Olga, que hoy se asoma a La Ventana para contar su experiencia

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El número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas desde el viernes pasado asciende a cuatro: dos en Madrid, una en el municipio asturiano de Langreo y otra en Lepe. Con ellas, ya son veintiuno las mujeres muertas por violencia machista en lo que llevamos de año.
Detrás de las cifras, están las personas
: Cristina fue asesinada el sábado en Lepe, cuando había denunciado al padre de sus dos hijas y éste tenía una orden de alejamiento. María Isabel Fuentes sufría Alzheimer y su marido la mató el pasado viernes, antes de suicidarse, en el domicilio que ambos compartían en La Felguera. Marta Josefina apareció muerta esta madrugada en una chabola de Collado Villalba y la Guardia Civil ha detenido a un hombre acusado del asesinato.

Resulta destacable la evidente notoriedad de crímenes cercanos en el tiempo. Miguel Lorente, ex delegado del gobierno para la violencia de género, escribía hoy en su blog un artículo titulado: "Mariposas y asesinos", en el que asegura que existe asociación en dichos crímenes. Lo reafirma contando que diferentes estudios lo han demostrado, como el que se hizo desde la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género con la Universidad de Granada. Lorente declara que hay que informar siempre con una visión crítica sobre el agresor y el machismo común a cada uno de los casos, porque desmontar la referencia cultural que permite a los asesinos revestirse de masculinidad, es de vital importancia. Además, es importante cuidar el lenguaje a la hora de cubrir las noticias.

Detrás de cada víctima, hay una historia desgarradora. Como la de Olga, que hoy se asoma a La Ventana para contar su experiencia. Ella fue una mujer maltratada que se recuperó en el centro de atención, recuperación y reinserción de mujeres maltratadas.

Su historia comienza con 18 años: ‘’Terminó cuando me separé con 30, cuando salí de casa y llamé a la policía. Ahí comenzó mi vida.’’ Ella puso una denuncia y le acogieron en el centro. Allí vivió con sus tres hijos durante 17 meses. Cuenta que le costó separarse porque no asumía su condición de víctima: ‘’Cuando llegué al centro, no asumía que yo era una víctima. Jamás me reconocía como tal.’’

Narra que se aisló de su entorno: ‘’Me fui alejando de todo el mundo, mi situación me alejó de todos.’’ Y añade: ‘’Nadie suponía el alcance de la situación.’’ Su agresor fue detenido y condenado, aunque nunca pasó por la cárcel. Cuenta que además del maltrato físico, en la mayoría de casos las mujeres terminan sometidas a un maltrato económico: ‘’Yo no veo salida para deudas que tengo por cosas que él me obligó a firmar.’’

Hoy en día está recuperada: ‘’Ahora tengo los problemas que tiene todo el mundo, no los de una mujer maltratada.’’ Olga da esperanza para las que aún están en el proceso de volver a confiar en alguien: ‘’Del maltrato cuesta salir, pero se puede y se debe luchar’’.

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