La firma de Pedro Blanco

Grabaciones públicas, explicaciones secretas

Pedro Blanco analiza la comparecencia del director del CNI ante la comisión de secretos oficiales y la reunión de hoy entre Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado

Hay algunas cosas que nos gustaría contarles antes de que acabe el día. Contarles, por ejemplo, la comparecencia del director del CNI ante la comisión de secretos oficiales. Todo estado tiene zonas de sombra donde se ventilan aquellos asuntos que podrían poner en riesgo su estabilidad, esa comisión es uno de esos lugares en penumbra. Hoy, en este país, se entiende menos que antes que haya información que se tape con la cortina tupida de la responsabilidad de estado. Hoy la sociedad española es más exigente con sus instituciones, con quienes las ocupan, con el uso que hacen de ellas y con la rendición de cuentas. Hoy muchos españoles prefieren una comisión parlamentaria en la que se investigue, a una en la que se cuchichee. Y, sin embargo, España ha dado un salto considerable y en poco tiempo, tanto que hoy se habla de la monarquía con menos ataduras que hace unos años. Se comentan las supuestas actividades irregulares del rey Juan Carlos sin que eso provoque escándalo, se promueven investigaciones parlamentarias sobre la corona con la normalidad de una democracia que se dice avanzada y fuerte, se discute sobre si el rey debe o no ser inviolable, se debate sobre si el jefe del estado no tiene ninguna responsabilidad por sus actos, guarden o no relación con su papel como jefe del estado, y un país que hace aquello que no hacía es un país un poco mejor de lo que era. Claro, que la paradoja es monumental: las grabaciones de la cloaca son públicas, las explicaciones oficiales son secretas.

Nos gustaría contarles también cómo ha ido la primera reunión entre Pablo Casado y la derrotada Soraya Sáenz de Santamaría. No se crean eso lo de la unidad, es una pose, una etiqueta que se maneja de forma casi mecánica cuando un partido sale de un congreso difícil. La tradición dice que cuando una formación elige a su líder en primarias, el perdedor paga su derrota: que se lo digan a Susana Díaz, que se lo cuenten a Íñigo Errejón, que se lo pregunten ahora a Soraya Sáenz de Santamaría. La unidad, por mucho que se coree, acaba siendo una milonga, que el que gana lo hace porque quiere mandar y porque quiere dominar la organización, que estar juntos no es lo mismo que estar unidos.

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Cadena SER

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