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El dietario de Ramoneda

El que pierde se adapta o se va

Josep Ramoneda evalúa los movimientos post-Congreso en el PP, la intención de Puigdemont de volver a Cataluña antes de que pasen 20 años y el primer gran escándalo de Macron

Cuando se rompe la jerarquía las derrotas son más dolorosas. Soraya Sáenz de Santamaría, exvicepresdienta, habría podido integrar con relativa facilidad a Pablo Casado. Pero a la inversa es difícil. La derrota de Sáenz de Santamaría, con Aznar llevando en volandas al ganador, ha sido una enmienda al período anterior. Y lo más sensato es que la vice se vaya a casa: su tiempo pasó. Pedir una presencia de los suyos en los órganos de dirección proporcional al resultado es haberse equivocado de partido. El PP es una organización presidencialista: todo el poder emana del jefe. Y el que pierde se adapta o se va. Así lo consagró Aznar y así gobernó el partido Rajoy. Ahora toca a Casado. Es la ley de la casa grande de la derecha que siempre ha tenido miedo a la pluralidad interior. Y por esta ley se guio Soraya, hasta hoy.

Dice Puigdemont que no tardará veinte años en volver a Cataluña. Algunos lo interpretan como una amenaza. Yo me limito a decir: ojalá. Significaría que el conflicto catalán habría regresado a los cauces estrictamente políticos y que Puigdemont o habría abandonado la política o habría dejado de jugar a la política para hacer política de verdad.

Está en la naturaleza de los gobernantes caer en la trampa del abuso de poder. Y cuando son pillados la primera reacción casi siempre es la misma: la culpa es de la prensa. El presidente Macron ha iniciado su primera respuesta pública al affaire Benalla, denunciando las contraverdades de “un poder mediático que quiere convertirse en poder judicial”. Pero por lo menos ha tenido el coraje de asumir su responsabilidad ante el primer gran escándalo de su mandato. “Si buscan un responsable, ha dicho, el único responsable soy yo, yo y yo solo. Soy yo quien dio confianza a Alexandre Benalla. Soy yo quien ha confirmado su sanción. No se puede ser jefe de Estado solo para los buenos momentos. Si quieren un responsable, está frente a ustedes. Que vengan a buscarme. Yo respondo ante el pueblo francés." La proliferación de yos en este fragmento de su discurso da pistas sobre el personaje y sobre los incrustaciones monárquicas en la cultura republicana francesa. Pero Macron finalmente ha dado la cara. Otro, en España, prefirió que él y su partido perdieran el poder antes que asumir alguna responsabilidad.

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