La magia de llevar la música a los que no pueden oír

La banda Yo Soy Ratón está subiendo a YouTube todas sus canciones acompañadas de un intérprete de signos para llevar la música a las personas que no pueden oír

Portada del disco "No soy un muñeco" de Yo soy Ratón /

Hace un año se hizo viral la imagen de un padre y un hijo en un campo de fútbol. El padre, con un tablero entre las manos, recreaba el partido para su hijo invidente. Esa imagen mostró una realidad muy potente: las barreras no son insalvables. De igual modo que un niño invidente puede disfrutar de la pasión del fútbol, cada vez más iniciativas intentan acercar la música a las personas con discapacidades auditivas.

Esa es la idea de Manu Rubio, el músico al frente de Yo soy Ratón, un grupo que está dando un nuevo enfoque a la música infantil con sonidos que provienen de distintos rincones de mundo y unas letras que narran la vida de los niños desde sus propios ojos. Ratón no es una banda de rock que se disfrace para atraer a los niños seduciendo a los padres. Su propuesta es más honesta y su música, más adictiva.

Con dos discos en la calle, Yo soy Ratón se ha propuesto eliminar otra barrera y acercar la magia de la música a los niños que no pueden oír. No es el primero en hacerlo, ya se han visto ILSE (Intérpretes de Signos de Lengua Española) en escenarios de distintos artistas, como Rozalén, pero Rubio ha ido más allá y está traduciendo todas sus canciones y subiéndolas a YouTube y a Facebook con traductor de signos. Una canción al día en agosto hasta completar las 29 que forman su discografía.

Rubio admite que no sabe lengua de signos pero que este proyecto le ha dado muchas ganas de aprender. “Soy profesor del Colegio Reggio Explora y los profesores comenzaron a introducir la lengua de signos en el día a día del aula. Los alumnos aprendieron a signar la canción con la que empiezan cada mañana y cuando yo iba a impartir clase de música, ellos me la enseñaron a mí”, explica Manu. “Al ver la facilidad y la naturalidad con la que los niños lo integraron, pensé que la lengua de signos podría ser una gran herramienta y una forma de normalizar y ayudar a la integración de los alumnos con déficit auditivo. Hacer los vídeos fue ir un paso más allá”, añade.

El nuevo paso de esta aventura tomó forma hace unos meses cuando surgió la idea de traducir toda su obra. “Cuando decidí grabar los vídeos busqué gente que me ayudara y la verdad es que no fue nada difícil. He encontrado profesores de distintos colegios y asociaciones que se han volcado en sacar esto adelante aportando los intérpretes, el espacio para grabar, difusión, todo. Les estoy muy agradecido por esto”, admite Manu.

La iniciativa de Yo Soy Ratón ha tenido un impacto inmediato. “La verdad es que estoy muy contento”, admite Rubio. “Al final, la lengua de signos es apta para todos. Una coreografía con las manos, una forma de autoexpresión y comunicación que puede reforzar la empatía y con la que se trabaja la coordinación”.

De momento estos vídeos son el primer paso de Ratón. “Además de difundirlo en redes queremos llevarlo a los directos”, explica Manuel. “Hay dos posibilidades. Contar con un ILSE en los conciertos o proyectar los vídeos mientras tocamos. Además, me gustaría aprender a signar yo mismo algunas canciones en los conciertos con la banda. Creo que hay muchas aplicaciones, tenemos que investigar”.

Iniciativas como las de Rozalén o Yo Soy Ratón son pequeños pasos, cosas que para parte de su público pueden no tener importancia, muchos no sabrán entender el valor real de estos gestos, gestos que acercan la música y los conciertos a los que no pueden oír. Pequeños milagros como llevar el fútbol a través de los ojos de un niño que no ve.

Más información: #yosoyratonlenguadesignos y en su página web

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