La firma de Àngels Barceló

Obviedades sepultadas por mentiras

Àngels Barceló reflexiona sobre las palabras de Joan Tardá en las que ha dicho que no se puede imponer la independencencia sin tener en cuenta al cincuenta por ciento de los catalanes que no lo son

A veces lo obvio se nos escapa. Enfrascados como estamos en el enfrentamiento perdemos la perspectiva y la claridad de la situación. Hay obviedades que son sepultadas por las mentiras y acaban por no aparecer en el discurso político. Obviedades que cuando las encuentras desnudas te quedas con la boca abierta y dices: es esto.

Esta mañana el diputado de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso, Joan Tardá, ha soltado una obviedad en su intervención durante la comparecencia en comisión de la ministra socialista, Meritxell Batet. Es muy sencillo lo que ha dicho: que el Gobierno, de Pedro Sánchez, no puede pretender solucionar el problema catalán con la propuesta de una consulta para más autogobierno, porque ignora a la mitad de los catalanes, los independentistas, que han superado la pantalla del autogobierno. Pero, atención, porque la obviedad sigue: ningún independentista, ha dicho Tardá, puede imponer la independencencia sin tener en cuenta al cincuenta por ciento de los catalanes que no lo son.

La sociedad catalana está profundamente dividida, ninguna solución será posible si el que la plantea no piensa en la otra mitad, no hay otra salida. Algo tan obvio y tan alejado del discurso independentista que habla del mandato de los catalanes o de un solo pueblo. Tardá pronuncia estas palabras después del discurso de ayer de Torra. Dos voces independentistas: una pegada a la realidad, la del diputado de Esquerra, otra pegada a la mentira, la de Torra.

Y Torra no tiene ninguna voluntad de ver lo obvio, no le interesa poner los pies en el suelo, estropearía la fábula con la que está y están arrastrando a Catalunya hasta el desastre. Tardá debería contárselo.

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