La opinión de Carles Francino

Ayuno en Florencia

A mí me parece que entra en el capítulo de los despropósitos; o las exageraciones

La palabra “turismofobia” era algo impensable hace sólo unos años. La posibilidad de morir de éxito por un aluvión excesivo de visitantes, también. Y eso habrá que arreglarlo, seguro, pero ¿no nos pasamos a veces?

La ciudad de Florencia acaba de anunciar multas de hasta 500 euros para quien coma o beba en la calle; queda terminantemente prohibido. Y el alcalde no se ha cortado ni un pelo para justificar esa medida diciendo que va dirigida a los turistas incívicos que lo dejan todo hecho un asco. Yo creo que hay que pararse a pensar un poco, porque vamos a ver, Venecia y otras ciudades italianas, ya intentan desde hace tiempo limitar el número de turistas. En muchos lugares del mundo, entre ellos España, ya se aplica la tasa turística, que es una forma de compensar el desgaste que provocan los turistas (en servicios, infraestructuras…) por mucho dinero que se dejen después. Pero, ¡ostras!, que no se pueda comer en la calle, que te sancionen por ello. A mí me parece que entra en el capítulo de los despropósitos; o las exageraciones.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?