La mirada de Montserrat Domínguez

Contagio en Suecia

El contagio de las fuerzas populistas, nacionalistas y xenófobas se extiende también por el paraíso nórdico.

Le debemos muchas cosas a Suecia, ese país inmenso pero pequeño en número de habitantes -son solo 10 millones. Han revolucionado la música con Spotify, las comunicaciones con Skype, la moda con H&M, nuestros hogares con Ikea... pero sobretodo han creado un modelo económico socialdemócrata de éxito, basado en altos impuestos que costean un estado del bienestar eficiente y equitativo. Su tasa de desempleo está entorno al 7%. Y no, el modelo no es perfecto, pero sigue siendo uno de los mejores países del mundo para vivir, especialmente para las mujeres. Es una sociedad abierta y tolerante y durante la crisis de los refugiados de 2015, Suecia fue el país más generoso de Europa con quienes pedían asilo.

Al grito de "Suecia para los suecos", azuzando el miedo con un discurso antiinmigración y antiEuropa, ahora la extrema derecha sueca ha conseguido en las elecciones de ayer multiplicar por tres sus resultados de 2003. Esperaban mucho más, pero ahí están, creciendo. Hasta ahora los partidos tradicionales se habían negado a pactar con los ultras, pero ¿por cuánto tiempo más?

El contagio de las fuerzas populistas, nacionalistas y xenófobas se extiende también por el paraíso nórdico.

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