Nuestros jóvenes políticos por fin se odian

Nadie sabe cómo puede terminar, pero de momento ya ha conseguido algo desastroso: llevar el enconamiento político al terreno personal

La firma de Iñaki Gabilondo. / CADENA SER

Prosigue la pelea a masterazo limpio. Nadie sabe cómo puede terminar, pero de momento ya ha conseguido algo desastroso: llevar el enconamiento político al terreno personal. Nuestro jóvenes líderes que salieron a escena con aires renovadores y cordialidades de marketing ya han alcanzado la madurez y ya por fin se odian como en su día se odiaron sus mayores llenando de acritud y vinagre el debate público.

Curiosamente el menos agresivo está resultando Pablo Iglesias al que la paternidad parece haber dulcificado. Pablo Casado, que tiene muchas cosas importantes que aclarar, algunas de ellas ante los tribunales, se agarró como una lapa a la oportunidad que le brindaba Albert Rivera, que para no perder comba y tener papel protagonista en la función alteraba su pregunta parlamentaria y volvía sus sospechas sobre la tesis doctoral de Pedro Sánchez.

El hemiciclo se embarraba hasta el último escaño mientras el presidente no podía ocultar su irritación. De resultas, ayer vivíamos una escena surrealista. Colas de periodistas ante la biblioteca Camilo José cela para consultar la tesis del presidente. La guerra de los másteres llega al cuerpo a cuerpo. Todos contra todos, nuestro líderes por fin de odian. La nueva política ya es más vieja que Matusalén.

La firma de Iñaki Gabilondo / CADENA SER

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