"Trabajaba 20 horas semanales con un contrato de tres"

Martín es uno de los muchos jóvenes que solo han conocido un mercado laboral, uno que en su país nunca les ha dado la oportunidad de trabajar de lo que quieren

Martín tiene 27 años. Es profesor de Geografía e Historia. Ahora trabaja en una fábrica de limpieza de envases. Como muchos, no ha conocido otro mercado laboral que no esté marcado por la precariedad. "El contrato más precario que he tenido ha sido de 3 horas semanales, trabajando más de 20 y casi todo en negro", asegura Martín que se ha ido a trabajar al Euskadi. Está contento, pero tiene claro que no volverá a su casa, en León a no ser que sea para trabajar como profesor, algo que ve muy complicado.

EDUCACIÓN

El paro en este sector está marcado por la temporalidad, en el tercer trimestre del año se producen los picos más importantes de desempleo.

También es profesora Elena. Hace un año comenzó a trabajar en Alemania. Un país que le ha dado una oportunidad que España nunca le dio, porque le ha permitido trabajar de lo suyo "con unas leyes laborales dignas".

En el extranjero también estuvo Kiko. Vivió en Inglaterra, para trabajar de cocinero tenía que hacer 60 kilómetros diarios en bicicleta. Este año ha conseguido empleo de lo suyo, de pedagogo terapéutico. Aunque en verano, de nuevo, se le ha terminado. Graduado en Magisterio, Licenciatura en Psicopedagogía. En unos días, si no encuentra nada, Kiko se planteará volver al extranjero o a trabajar recogiendo la aceituna en Jaén.

EMIGRACIÓN

En 2017 casi 50.000 jóvenes dejaron España y se fueron a otros países, en el año 2013 esta cifra superó las 80.000 personas

Lorea tiene tan solo 22 años. Estudia bioquímica y hará un máster en reproducción asistida que, asegura, es imprescindible para encontrar trabajo desde que su carrera se ha reducido a los 4 años de duración . Un máster privado y que no hay en Mallorca, donde ella vive que obligará a su familia a hacer un importante esfuerzo económico. "En España veo muy difícil que encuentre trabajo de lo que yo quiero hacer", nos dice Lorea que una vez termine está casi segura de que tendrá que ir al extranjero.

Carmen también tiene 22 años. A los 18 dejó de estudiar y empezó a trabajar para poder llevar algo de dinero a su familia; su madre tenía cáncer y el banco les amenazaba con quitarles la casa. Se independizó, comenzó a estudiar historia, ahora se ha cambiado a arqueología y ha tenido que volver a casa.

TEMPORALIDAD

El porcentaje de contratos temporales aumenta entre los menores de 26 años, lo lleva haciendo sin parar desde el 2009. El año pasado el 73% de los contratos de los jóvenes eran temporales

Martín, Carmen, Elena, Kiko y Lorea... Tan solo 5 voces de una generación que se ha buscado y se busca la vida como puede y que no ha conocido otro mercado laboral que no sea este.

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