La desigualdad sigue matando

Cuando las mujeres decimos "Yo si te creo" no es un eslogan, ni una frase vacía. Responde a una realidad muy concreta. La dificultad de que esta sociedad entienda el riesgo que corren ellas y sus hijos en muchas situaciones.

Cuando las mujeres decimos "Yo si te creo" no es un eslogan, ni una frase vacía. Responde a una realidad muy concreta. La dificultad de que esta sociedad entienda el riesgo que corren ellas y sus hijos en muchas situaciones. Para las dos mujeres y las dos niñas asesinadas ayer cualquier reflexión que hagamos hoy llega tarde. Y para las que hoy no reciban la protección que pidan o tengan que entregar a sus hijos a un padre maltratador, solo sirven las medidas concretas. Bienvenidas sean las condolencias, las condenas y los minutos de silencio. Pero hay que hablar de dónde están y cómo se forman quienes tienen que evaluar el riesgo de una mujer que se decide a denunciar, de quién calibra que hay que protegerla aunque ella retire la denuncia, de con qué criterio se entregan unos niños a un denunciado por maltrato.

Muchas de estas medidas están recogidas en el Pacto contra la Violencia de Genero. Su implementación depende en unos casos del gobierno central, en otros de las comunidades autónomas y muchas del Consejo General del Poder Judicial. Por cierto ¿dónde están las asociaciones judiciales, tan activas en otros asuntos? Ni el Consejo ni las asociaciones han dicho nada sobre la protección que la madre de Castellón pidió para ella y sus hijas y no consiguió. ¿Lo van a investigar?

Hay que preguntar por esto, por lo concreto, a los responsables. Y cuando las medidas que pueden salvar una vida se hayan tomado, todas… entonces sí, entonces nos condolemos todos porque es verdad que el riesgo cero no existe.

Pero de momento, este miércoles comienza con cuatro vidas menos, las de dos mujeres y dos niñas. Y todas habían denunciado o pedido ayuda. La desigualdad sigue matando.

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Cadena SER

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