El independentismo necesita otra estrategia

Josep Ramoneda reflexiona sobre la situación de los independentistas y de las instituciones españolas en el primer aniversario del referéndum del 1 de octubre

El 1 de Octubre del año pasado el independentismo catalán consiguió una movilización sin precedentes a favor de un referéndum prohibido. Y puso en evidencia al estado tres veces: por la incompetencia de sus servicios secretos incapaces de descubrir el plan b que hizo posible las votaciones; por la torpeza de un gobierno burlado que perdió los papeles ordenando una actuación policial que se convirtió en un spot propagandístico mundial para el independentismo; y por la sensación de crisis institucional que dos días más tarde transmitió el Rey suplantando al presidente del gobierno para convocar a la ciudadanía a la derrota del secesionismo.

El indepedentismo triunfó, pero tocó techo. Sin una mayoría suficiente, sin potencias internacionales de apoyo, sin el poder económico catalán a favor y sin capacidad insurreccional difícilmente podía ir más allá. El Presidente Puigdemont perdió la oportunidad de convocar elecciones. Ha pasado un año y el indepedentismo aún pelea por asumir que de aquel éxito no emana ningún mandato. Y que necesita cambiar de estrategia.

También las instituciones españoles han necesitado un año para empezar a reconocer sus errores. El general Sanz Roldán ha dicho que el CNI lo podía haber hecho mejor. Y hoy mismo la portavoz del gobierno, la Ministra Celaá ha afirmado que “las cargas policiales fueron un error”. Cuando el independentismo perdió los papeles con la proclamación de la república, Rajoy pensó que tenía la victoria al alcance de la mano. Intervino la autonomía y se aceleró la presión judicial. Pero, el 21-D se votó con el artículo 155 vigente y las urnas mostraron que el independentismo seguía ahí. Rajoy ya no está, le echaron los diputados con una moción de censura, Puigdemont se fugó, Junqueras está en la cárcel. Este también es un balance de daños del 1-0.

Moraleja: El independentismo tiene que despertar del sueño del mandato de 1 de Octubre y las instituciones españolas, librarse de la fantasía de la derrota del independentismo, aunque Casado y Rivera, sigan instalados en la panacea del 155, bálsamo de fierabrás de la derecha. Sólo así se podrá entrar en la vía política, de la que nunca se tenía que haber salido. Aunque mientras no se resuelva el pleito judicial será difícil desbrozar el camino.

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