No tienen un proyecto de futuro compartido

Josep Ramoneda analiza la comparecencia del President Torra y el Vicepresident Aragonés, la situación del Gobierno de Sánchez y una reflexión del Premio Nobel Jean Tirole

El Presidente Torra y el Vicepresidente Aragonés han oficializado lo que ya sabíamos: el Gobierno catalán no tiene un proyecto de futuro compartido. Su unidad tiene un objetivo limitado: resistir hasta que se pronuncien las sentencias del proceso judicial en curso. Torra espera que los jueces le regalen un momentum. Y mientras no llegue seguirá entre la melancolía y la utopía. O sea que los jueces tienen la palabra. Lo más probable es que cuando estos se pronuncien, Torra se vaya a casa, convoque elecciones y cada cual siga su camino.

Seguro que no es nada fácil para el Presidente Sánchez acertar en el momento de dar por terminada la legislatura. Se entiende la natural tendencia del gobernante de ir hasta el límite legal. El poder no se suelta así como así. Pero me cuesta imaginar que dentro de un año el PSOE esté mejor que ahora. El liderazgo de Pablo Casado no acaba de cuajar y la pugna PP-Ciudadanos tiene efectos negativos para ambas partes, mientras mucha gente sigue agradeciendo el cambio en los modos y maneras que ha representado el nuevo gobierno. Estamos en la mismas, todo dependerá de los jueces, también de cómo se dibujen las elecciones municipales. La terrible herencia de Rajoy es que en este momento la última palabra política no la tiene el gobierno si no la justicia.

El Premio Nobel Jean Tirole, en una tribuna en Le Monde, da por agotado el modelo de ciencia económica surgido del siglo XX. “El hombre es mucho más complejo en su toma de decisiones de lo que los economistas han creído”, dice. El homo economicus “ha de ser reemplazado por una visión del ser humano más compleja, más aleatoria, más difícil de entender y de estudiar, pero también más realista”. Volver a la Ilustración antes de la fragmentación de las ciencias sociales. Lo decía un clásico del liberalismo, John Stuart Mill: “La idea de una sociedad en que los únicos vínculos son las relaciones y los sentimientos que surgen de los intereses pecuniarios es básicamente repulsiva”. Que aprendan los doctrinarios neoliberales que siguen a piñón fijo.

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