El racismo cotidiano de una mujer negra en España

Desirée Bela-Lobedde, española y negra, describe en un libro el racismo que ha sufrido toda su vida por el color de su piel. Un racismo cotidiano, a veces sutil y casi imperceptible para quienes no lo sufren

“¿Tú de dónde eres?" Esta es la pregunta habitual que surge en cualquier conversación que mantiene Desirée. Una mujer catalana que muchos dudan que sea española por su color de piel. "Hay quien me felicita cuando me oye hablar catalán", asegura. Desirée Bela-Lobedde es una activista antirracista que muestra en su libro “Ser mujer negra en España” el “racismo cotidiano”, como ella lo llama, que ha tenido que soportar desde que es una niña viviendo en España. Un racismo del que muchas veces no nos damos cuenta, pero que “produce un desgaste emocional importante”.

En ocasiones ese racismo se ha producido mediante la burla a través de canciones de anuncios de televisión tan conocidas como las de los Conguitos o el Cola Cao y que Desirée ha tenido que oír cómo le cantaban otros niños cuando era pequeña.

Pero el racismo llega también al ámbito estético. El pelo afro, cuenta Desirée, "tiene una historia de opresión y de violencia estética infligida sobre nuestros propios cuerpos por encajar en un canon de belleza que evidentemente no es el nuestro. Un canon blanco, eurocentrado, que lo que premia es la piel cuanto más blanca, más clara mejor y el pelo cuanto más liso o alisado, mejor”. Lo que buscas es encajar y por eso acabas sometiéndote a “tratamientos agresivos” con “productos muy peligrosos a nivel se salud” que a Desirée le llevaron incluso a quemarse el cuero cabelludo. Ella califica de “apartheid estético” la escasez y el alto precio de productos específicos para la gente con piel negra y pelo afro. Es mucho más fácil y barato comprar un bote de champú o una base de maquillaje para personas blancas que para personas negras.

"Muchas veces relacionamos la palabra racismo con las expresiones más violentas", reflexiona la autora, a lo que atribuye que muchas personas blancas se defiendan cuando se les reprocha una actitud racista. "No estamos teniendo en cuenta que esa punta del iceberg está sustentada por toda una serie de creencias, prejuicios, estereotipos... porque un asesinato racista o una agresión racista no surge de la nada, y todo eso que hay detrás es lo que señalamos y entonces la gente nos dice que no es para tanto, que se ha dicho siempre".

Lo que Desirée reclama en "Ser mujer negra en España" es que los lectores empaticen con las personas negras, "explicar la cara B de una época en la que ciertas personas que somos menos tenemos otras vivencias diferentes".

 

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