La piedra del filósofo

¿Es la alquimia la precursora de la química?

En las negociaciones de paz de Versalles Francia exigió a Alemania una indemnización equivalente a cincuenta mil toneladas de oro. Fort Knox declara contener hoy cinco mil toneladas y en 1918 la petición significaba las dos terceras partes del oro acumulado por todos los gobiernos del mundo. En poco tiempo, a principios de la década de 1920, la economía alemana estaba ahogada. Los alemanes llegaban a la panadería con un saco para llevar los billetes porque una hogaza de pan llegó a costar mil millones (sí, un uno seguido de nueve ceros) de marcos.

Para reducir la carga de aquellas indemnizaciones, se pensó en poner en manos de la química moderna el viejo sueño alquímico de producir oro. Se intentó extraer oro del agua del mar, instalando laboratorios secretos en barcos de pasajeros. Tampoco la química lo logró. Faltaban décadas para que la física nuclear lo hiciera en un ciclotrón a un coste absurdo, millones de euros por microgramo de oro.

Ya sea en el código Da Vinci, Harry Potter y la piedra filosofal, o en series de televisión, alquimia y alquimistas se mantienen presentes; es más, todos tenemos por algún lado un producto de la orina de un alquimista que ha cambiado apenas en tres siglos.

El científico Joaquín Pérez Pariente, autor del libro más reciente sobre la historia de la alquimia, nos recuerda que los alquimistas existen todavía, y nos menciona la mejor página web dedicada al tema y repleta de imágenes. 

Mientras conversamos, la profesora y catedrática Pilar Herrasti González, impulsa a Paqui Ramos a realizar algunos experimentos en el laboratorio de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma de Madrid.

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