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El timo de la lejía

La difusión de tratamientos alternativos amenaza de nuevo con opciones de muy alta peligrosidad aprovechándose de enfermos desesperados por su diagnóstico

Creía que en el capítulo de timos y engaños estaba todo más o menos inventado, hasta que hoy he descubierto que un señor vende botellitas con un compuesto parecido a la lejía que, según él, cura el autismo. Y seguro que habrá vendido unas cuantas porque esta mañana se han entregado más de 130.000 firmas al ministerio de sanidad…¡¡¡130.000!!!... Para impedir que este, no sé cómo llamarle, ¿milagrero? o lo que sea, pudiera protagonizar un acto público, en Lleida.

Bueno, el acto se ha suspendido, con lo cual las firmas ya han servido de algo. Pero es que tirando del hilo resulta que estas botellas etiquetadas como MMS, agua mineral milagrosa, están prohibidas desde hace años por la agencia del medicamento, pero se venden de forma clandestina, a través de Internet….y no es que sean inocuas, o sea un simple engaño; no, no, es que pueden provocar quemaduras en el esófago, diarreas, vómitos…o sea que de inocuas, nada.

Y claro, aquí se me ocurren por lo menos un par de cuestiones: la primera, si no existen maneras más contundentes, más drásticas para perseguir este tipo de actividades que claramente atentan contra la salud. Y la segunda que….tiene que ser muy grande la desesperación de una persona, o su ignorancia, o las dos cosas….para meterse en estos berenjenales. Por cierto, y por si alguien no lo sabe, el autismo no se puede curar…sencillamente porque no es una enfermedad. Es una condición de la persona que tiene las neuronas ordenadas de forma distinta. Y lo que se hacen son terapias para mejorar sus habilidades, la comunicación, acciones de inclusión…pero desde luego no tomarse un trago de lejía, ni nada que se le parezca. Como diría aquel personaje de la novela: “hay que joderse”. 

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