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Los que llegaron a América antes de Colón

Para muchos es un secreto a voces, para otros son meras leyendas sin fundamento, pero cada vez son más los investigadores que se aventuran a exponer sus conclusiones sobre el desembarco, que no descubrimiento, en este "nuevo mundo" por parte de hombres procedentes de pueblos remotos y en épocas anteriores a 1492

Guerreros vikingos, monjes irlandeses, nobles galeses y escoceses, templarios franceses, comerciantes chinos y navegantes españoles y portugueses, todos ellos durante la Edad Media, pudieron haber hecho alguna incursión previa al continente americano. Por no hablar de épocas más pretéritas con la supuesta presencia de fenicios, egipcios, griegos, romanos, japoneses o judíos. Si fue así, nadie volvió para contarlo o, si regresaron, sus testimonios fueron muy puntuales y con el tiempo se olvidaron o formaron parte de las leyendas. Podríamos decir que Colón fue el último de esta saga de marinos, comerciantes, exploradores y navegantes intrépidos. Llegó, regresó –que no todos lo hacían––, lo contó, le creyeron, lo promocionó y volvió de nuevo. Lo hizo "oficial" y lo "colonizó".

Cada autor se basa en pruebas y en fuentes arqueológicas, históricas, filológicas, toponímicas y epigráficas para formular hipótesis variopintas, algunas razonables y otras bastante descabelladas. Aparte de la leyenda de San Brandán del siglo VI, las investigaciones del antropólogo franco-argentino Jacques de Mahieu, expuestas en su libro Colón llegó después (1981), aseguran que la primera llegada histórica de europeos a América se produce en el año 877 a cargo de monjes irlandeses pertenecientes a la Orden columbita de los Culdees. Sigue diciendo que poco después un grupo se desplaza hacia México y sus miembros se extinguen en poco más de medio siglo.

Donde hay más que leyendas es con los vikingos. Leif Eriksson, hijo de Erik el Rojo, se atrevió a ir desde Groenlandia rumbo al oeste con 35 hombres a bordo de su drakkar. Consiguió llegar a una tierra que llamó Vinland (tierra de vides y salmones) y que podría ser Terranova, creando el primer asentamiento. Al año siguiente tomó el testigo su hermano Thorvald, que fue el primero en tener contacto con los nativos y en sufrir sus consecuencias y, tras algunas semanas de navegación, hallaron una tierra cubierta de bosques y desembarcaron en una playa que podría ser la península del Labrador, a la que ellos denominaron Marklan. Los arqueólogos tienen pruebas de que la aldea de Leif Erikson estuvo ubicada en L'Anse aux Meadows (o "Ensenada de las Medusas"), al norte de Terranova, y pudo albergar a unas noventa personas, con tres viviendas, una herrería, un aserradero para barcos y tres almacenes.

Otras de las pruebas esgrimidas sería el mapa de Vinlandia, considerado el primer mapa donde se dibuja parte de Norteamérica, pero eso es otra historia controvertida…

 

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