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Eran pocos y llegaron los europeos

A todos nos ha pasado eso de tener a una visita en casa que no parece quererse ir nunca mientras se acaba nuestras reservas de Ginebra. Pues no os quejéis tanto que peor es que te visiten de otro continente con novedosas enfermedades y un afán de lucro insaciable

No hay bien sin mal, como no hay belleza sin fealdad o grupo de amigos sin el típico que siempre quiere pedir la pizza hawaiana. Y este axioma, que vendría a ser la noción del yin y el yang, se puede aplicar a los temas más cotidianos y a los más trascendentes. Por ejemplo: el que hayas pillado un atasco monumental esta mañana te ha impedido llegar a tiempo a la reunión; mal. Pero, gracias a eso, te has perdido la bronca feroz con la que ha comenzado esa reunión; bien.

Hoy, 12 de octubre, vamos a buscar el yin y el yang del acontecimiento del día: el descubrimiento de América. Por un lado, es motivo de celebración: gracias a que Colón se tropezó con un el continente americano, los europeos del siglo XV pudieron empezar a disfrutar de productos sin los cuáles yo no sé cómo podían vivir: las patatas, los tomates, el chocolate, el café… Yo, al menos, no soy nadie sin mis seis cafés diarios. Pero, como todo, también tuvo su parte mala. Sobre todo, para los nativos americanos que, de repente, se encontraron con un montón de señores blancos vestidos con medias y pantalones bombachos, diciendo que todo aquello era suyo. Pensémoslo por un momento: si nos pasara a nosotros, no nos sentaría nada bien. Sobre todo, si estos señores deciden robarte, esclavizarte o matarte. Esto mismo les pasó, por ejemplo, a los taínos.

Loa taínos eran uno de los pueblos indígenas que habitaban las islas caribeñas en tiempos de Colón. El 12 de octubre de 1492, las naves de Colón y cía. atracaron en la isla de Guanahaní, y la pesadilla de los taínos empezó. De los casi dos millones de taínos que había en el Caribe entonces, pasaron a casi extinguirse. El esclavismo, el hambre y las enfermedades que los europeos les regalaron acabaron con este pueblo americano.

Así que, cuando escuches esta historia hoy, saboreando tu café de la mañana, recuerda que no todo es blanco o negro, y dedícales un brindis cafetero a los pobres taínos.

SI TE HAS QUEDADO CON GANAS DE MÁS

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