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Veneno en las Antillas

El 95% de la población de las Antillas francesas está infectada por un plaguicida conocido como chlordècone que se utilizaba en los años 70 para desinsectar los bananeros incluso años después de haber sido declarado cancerígeno por la OMS. Un escándalo de Estado en Francia y un problema mundial, puesto que la dañina molécula sigue presente en el agua, los suelos y en la comida que importamos

Las Antillas francesas comenzaron a utilizar la clordecona para eliminar los insectos de las producciones de bananas en 1972 y pese a que siete años después el pesticida fuera prohibido en EEUU por ser dañino para la salud, Francia siguió utilizándolo hasta 1993. Como resultado, las islas sufren un envenenamiento generalizado por esta molécula que tarda cientos de años en desaparecer del agua y el suelo, por lo que seguirá afectando a los ciudadanos durante generaciones.

Un estudio de la Agencia de Salud pública francesa revela que el 95% de la población de Guadalupe y el 92% de Martinica están infectados con la molécula de la clordecona que, según ha alertado la Organización Mundial de la Salud, es cancerígena y provoca daños neurológicos y deficiencias en el desarrollo de los bebés. De hecho las Antillas tienen el récord del mundo en número de cánceres de próstata.

No sólo se exponen al tóxico las personas que se dedican a la agricultura, sino todos los ciudadanos en mayor o menor medida a través de la alimentación. Ocurre lo mismo en Europa con el glifosato, calificado por la OMS en 2015 como "probablemente cancerígeno para los seres humanos".

Hemos entrevistado en Punto de Fuga al eurodiputado francés Eric Andrieu, vicepresidente del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, quien considera un verdadero escándalo de Estado que Francia haya tolerado el uso del pesticida años después de saberse sus efectos.

Eric Andrieu, ¿qué es el chlordècone y para qué lo ha utilizado Francia?

El chlordècone es una molécula, un pesticida que se usaba en los bananeros para eliminar los insectos. Y Francia lo ha utilizado para intervenir, para eliminar este insecto y lo ha utilizado mucho tiempo. Hubo un momento en el que fue prohibido en EEUU en los años 70, fue declarado cancerígeno en 1979 y Francia lo siguió utilizando en las Antillas hasta 1993.

¿Cuáles son exactamente los efectos para la salud de este pesticida?

Mire, en 1979 este pesticida ha sido declarado cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud y a pesar de esta declaración Francia siguió utilizándolo desde 1979 hasta 1993.

¿Existe algún cálculo de cuánta gente ha podido enfermar por el uso de este pesticida?

Actualmente lo que sabemos es que el 90% de la población antillana está infectada con esta molécula y que hoy en día la población de las Antillas padece el mayor número de cáncer de próstata.

¿Pero hay algún estudio médico, algún estudio científico más allá de las Antillas que pueda explicar o que nos pueda hacer intuir que este pesticida también está detrás de la enfermedad de gente fuera de las Antillas?

Sí, porque precisamente es por eso que esto se ha convertido en un escándalo de Estado en Francia. Un verdadero problema mundial. De hecho, esta molécula se ha exportado a América Latina y a África, y actualmente traemos productos que son de esos países de América del Sur y de África. Por esta razón he denunciado este problema en el Parlamento Europeo porque es necesario que Francia se haga responsable, porque esta molécula está en el agua, está en el suelo, y nosotros traemos moluscos o pescado que contienen todavía partículas de chlordècone. Ese pescado o ese molusco viene de las Antillas, de América latina y de África.

Usted mismo ha denunciado el uso de este pesticida como un escándalo de Estado que podemos comparar al uso del amianto por ejemplo, porque Francia lo siguió utilizando a pesar de conocer su efecto sobre la salud humana.

Totalmente. Es absolutamente equivalente y así lo hemos presentado al Parlamento Europeo porque me parece totalmente irresponsable que una vez sabido que una sustancia, una molécula, es cancerígena no hayan tenido la responsabilidad de retirarla del mercado. Lo que temo es que Tanto si hablamos del amianto como de la clordecona hay una molécula, como en el glifosato que tenemos ahora, es lo mismo, el poder de la industria hoy en día impone a nuestros gobernantes, a pesar de los intereses humanos, moléculas que intervienen en la agricultura.

¿Cuál es el objetivo exacto de la comisión parlamentaria que ustedes van a comenzar en enero en el europarlamento?

El objetivo de la comisión que yo presido, la comisión pesticida, tiene la misión de revisar y evaluar todos los protocolos de autorización de la puesta en el mercado de moléculas. Ya hemos terminado, hoy era el último día para presentar preguntas, así que la comisión va a votar esta proposición el 6 de diciembre con el voto en pleno del Parlamento Europeo todos hasta el 17 de enero y luego vamos a hacer proposiciones de recomendación en todos los Estados con autorización en los que se ha hecho la investigación de la comercialización para revisar quién no está adaptado a la realidad y a las exigencias de los ciudadanos europeos.

¿Cuál ha sido la respuesta del Estado francés con esos resultados científicos, con esos análisis que ustedes van a llevar a esa comisión, cuál ha sido la respuesta del Estado francés ante este escándalo?

Por parte del Estado no ha habido verdaderas respuestas. Han propuesto algunas indemnizaciones. Efectivamente son conscientes de que con la clordecona no se puede responder globalmente, es imposible porque hay que rehabilitar los suelos y hay que invertir enormemente para rehabilitar los medios acuáticos y el Estado francés está sometido a un juicio. Es un proceso que está en marcha, que no ha terminado y vamos a esperar a ver lo que ocurre desde la corte penal administrativa en el que está sometido a juiciosa esta razón.

En España desconocemos el perfil de la población de las Antillas. Conocemos ya el impacto en la salud humana de este pesticida, pero me gustaría que nos explicara cuál ha sido el impacto social del uso de este pesticida y de los enfermes que ha provocado en las Antillas.

Sí, hay un impacto social y también económico. La cuestión que el estado francés hace mucho tiempo no tomó las medidas necesarias y ha habido que llevarlo a los tribunales para que las cosas se aceleren.

El problema de fondo es que se trata de las bananas de las Antillas los mercados particulares que no son los suficientemente consistentes para interesar a los grandes grupos de las industrias agroquímicas para reflexionar y buscar moléculas no nocivas para combatir los insectos, desarrollar investigaciones. Por lo que debe ser la investigación pública la que desarrolle respuestas alternativas.Hay un problema social que es real. Hay un problema para la economía y también para el medio ambiente.

¿Le consta que el clordecona se siga utilizando en alguna parte del mundo?

Sí. No lo he podido verificar, pero es lo que hemos comprendido tras nuestra investigación, sí. En América latina y en África hay todavía uso de este tipo de molécula y por eso queremos alertar del peligro de su uso.

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