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"Su objetivo principal era tapar el tema. Se burlan más de las víctimas"

  • Javier fue víctima de abusos y el obispo de Astorga, ahora al frente de la comisión antipederastia, intentó encubrir el caso
  • "Para mi es decepcionante", dice esta víctima. "Si en el futuro se cometen estos delitos, el delincuente no se va a entregar"

Hace menos de un mes, F.L, víctima de abusos sexuales cuando de niño estudiaba en el el Seminario Menor de la Bañeza, estuvo en 'Hora 25'. Aquel 16 de septiembre, después de 35 años y una avalancha de denuncias por abusos, el Vaticano decidió enviar al sacerdote Manuel Ramos Gordón a un monasterio o convento fuera de la diócesis de Astorga y prohibirle celebrar Eucaristía durante diez años.

Esta decisión llegaba después de que F.L, que pese a ser una víctima esconde su identidad bajo el nombre de Javier, se pusiese en contacto por carta con el papa Francisco. En esa misiva, Javier daba detalles de cómo el sacerdote Don José Manuel Ramos Gordón abusó de él, de su hermano y de otros dos compañeros cuando estudiaban en el Seminario Menor de la Bañeza.

Este paso fue el último de un largo proceso. Los niños informaron al rector de lo que ocurría. Era el año 1989 y lo único que ocurrió es que el sacerdote Ramos Gordón fue trasladado a otra parroquia. No era la primera vez que este sacerdote se enfrentaba a denuncias de este tipo. A prinicipios de los ochenta había ejercido como profesor en el Colegio Juan XXIII de la Puebla de Sanabria, en Zamora. 

Pese a los hechos denunciados, al obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, la pena impuesta por El Vaticano a Ramos Gordón le pareció excesiva. Este martes, este mismo obispo ha sido designado para colocarse al frente de una comisión creada por la Iglesia española para luchar contra la pederastia. El jerarca que encubrió y silenció al sacerdote pederasta de La Bañeza e incluso permitió que la Iglesia le rindiese un homenaje por su despedida será ahora el encargado de dirigir la comisión que debe evitar estos casos y actualizar unos protocolos que, a día de hoy, protegen más al sacerdote abusador que a la víctima.

Por este motivo, volvemos a hablar con Javier:

Javier, buenas noches.

Hola, buenas noches.

¿Qué has pensado cuándo te has enterado de que el obispo de Astorga va a estar al frente de esa comisión para luchar contra la pederastia?

Mucha decepción. Ya es conocido cómo ha llevado el proceso. Ha condenado a un abusador a un año que encima no cumple, le da homenajes, le permite oficiar misas, se burlan más de las víctimas... Ha buscado 1.000 excusas para decir que no puede reparar a las víctimas y ahora lo hacen coordinador de una comisión contra los abusos en España. Decepcionante, para mi es decepcionante. Esto lo hacen porque se acerca la cumbre en Roma, la intención no es atender a las víctimas. Hasta que no vea acciones y acciones concretas que atiendan a todas las víctimas como hay que atenderlas, yo no me creo nada.

Hay algo curioso en la creación de esta comisión, y es que la víctimas no tengan ningún papel. No tienen ninguna intervención ni posiblidad de denuncia. Es una comisión solo de miembros de la Iglesia.

Si ahí no hay ninguna víctima que aporte sus opiniones, las experiencias que ha vivido en su propia piel, no sé qué pueden aportar los expertos. No los critico, pero creo que las víctimas podríamos aportar más.

¿Piensas que por parte de la Iglesia no hay ninguna voluntad ni de revisar el pasado ni de poner fin a los abusos en el presente?

Lo adecuado sería revisar el pasado, el presente y sobre todo el futuro. Yo no me lo creo. Y no me lo creo porque si en el futuro se cometen esos delitos, nunca un delincuente ha ido a entregarse. Además, sus compañeros lo van a defender. Eso no es creíble ya de entrada, eso es lo que han estado haciendo durante todas estas décadas: ocultarlo, taparlo... Que de repente quieran arreglarlo todo así como algo mágico, yo no me lo creo. Y me remito a procesos que se han llevado, como el mío, hace año y medio y cómo se ha hecho. Si ahora por obra del Espíritu Santo quieren arreglarlo... para mí no es creíble. Ojalá atiendan de verdad a las víctimas, pero si no nos llaman a esa comisión ya están empezando mal.

Javier, durante tu proceso, ¿hablaste alguna vez con el obispo de Astorga?

Claro, hablé con él. Tuve una reunión con él.

¿Qué reacción tenía él cuando tú explicabas?

Bueno... su objetivo principal era tapar el tema. Tapar el tema con un perdón, arreglarlo y ya está. Yo porque lo hice público, sobre todo por el despropósito que tuvieron, pero no creo que tuviese buenas intenciones antes y no creo que las tenga ahora.

Javier, muchísimas gracias.

A vosotros.

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