Tim Don: "Si me rompiera el cuello de nuevo no me podría el halo. No puedo describir lo doloroso que es"

El plusmarquista mundial de ironman inglés, que terminó el Campeonato de Mundo un año después de ser atropellado con graves consecuencias, cuenta a Michael Robinson cómo fue llevar el halo durante meses

Tim Don es un plusmarquista mundial de ironman británico que en octubre de 2017, cuando era récord del mundo en distancia Ironman, fue atropellado en una carretera de Hawai. ¿El resultado? La fractura de la vértebra C2. Es decir rotura de cuello.

"Íbamos un grupo de ciclistas en línea recta y de repente este coche empezó a venir hacia mí y me golpeó en la parte delantera de la bici. No fue uno de esos casos en los que la culpa está repartida entre uno y otro. La culpa fue del conductor", cuenta Don a Michael Robinson.

"Recuerdo ver al coche girando y lo siguiente que recuerdo 20 minutos después es pensar que me había pasado algo importante. Pensé que me había roto la clavícula y que no podría competir, pero me dijeron que no moviese la cabeza. Nunca pensé que sería tan grave", continúa.

Cuando estuvo seguro de que tenía roto el cuello el médico le dio dos opciones. "El médico, que también practicaba el ironman, me dijo que el 99% de las personas en esa situación se operaría porque puedes volver a trabajar en tres o cuatro semanas pero el contratiempo es que pierdes bastante movilidad en el cuello para siempre".

La otra opción era llevar un halo, algo que fue utilizado como método de tortura durante la Edad Media. "Cuando me habló del halo me dijo que necesitaría cierta medicación para paliar el dolor. Me dijo que el halo sería la solución que me llevaría de vuelta a las carreras. Me dijo que no era cómodo y que era doloroso pero que funcionaba y que se había hecho antes, así es que ni me lo pensé porque quería volver a competir".

¿Pero qué es exactamente el halo? "Cuando te clavan cuatro tornillos de titanio al cráneo, dos en la parte delantera y dos en la trasera y añaden el halo, este círculo de carbono alrededor de la cabeza. De ahí salen unas barras que llegan hasta el ombligo y eso evita que te puedas mover. El problema que tuve fue que los tornillos se fueron aflojando y la cabeza se fue hinchando. Llegó un momento en que tuvieron que llevar un tornillo más", relata con voz pausada el inglés.

"Hubo un momento en el que me fui a la caja de herramientas para quitármelo"

Tim Don afirma rotundo que si le volviese a pasar en ningún caso el halo sería la solución. "Si me rompiera el cuello de nuevo no me podría el halo. No puedo describir lo doloroso que es. Hubo un momento en el que me fui a la caja de herramientas para quitármelo yo mismo. La compañía que vende el halo dice que sólo vende dos al año porque todo el mundo opta por la otra opción. Y de esos dos que se lo ponen al año, uno se lo quita en el plazo de dos semanas porque no puede soportar el dolor", detalla. "Definitivamente no me lo volvería a poner", concluye rotundo.

Don, que volvió a competir en el Maratón de Boston, -"fue fantástico. Ahora puedo amar lo que hago"-, terminó hace dos días el Campeonato del Mundo, junto un año después de aquel grave atropello.

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