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¿A quién beneficia la crispación política?

El 91% de los españoles piensa que hay mucha o bastante crispación política, según el último barómetro del CIS. Los politólogos señalan que se trata de una estrategia, probada ya por el PP en los tiempos de Zapatero, que puede acabar beneficiando aún más al PSOE

Dolors Montserrat, Pablo Casado / ()

Supuestos pactos con los independentistas, petición continúa de elecciones...El clima político se ha ido calentando en nuestro país desde que el Partido Popular tuvo que salir del Gobierno, hasta recuperar ahora una vieja palabra. “Entiendo que crispación se refiere básicamente a subir el voltaje o la intensidad dentro del voltaje de tal manera que se pase a dejar de hablar de políticas públicas o de diferencias ideológicas de fondo y se vaya a un ataque más personal, de trazo grueso, con, digámoslo así, híper-moralización del debate público acusando a tu rival de ser inepto o malvado siempre” define Pablo Simón.

La estrategia de la crispación, recuerda el politólogo, parte de una hipótesis: aumentando el voltaje es posible desmovilizar a los votantes contrarios y ganar así las elecciones. Una táctica política que tuvo su esplendor hace 14 años. “Se parece mucho por el tipo de estrategia, por las circunstancias en que nace, porque en los dos casos, tanto en 2004 como en 2018, el PP no pensaba que iba a pasar a la oposición. Entonces tiene una relación muy agresiva, muy virulenta” señala Ignacio Sánchez Cuenca.

El politólogo y profesor de la Universidad Carlos III recuerda que la táctica no le funcionó entonces al PP y Zapatero repitió como Presidente. Y es que este método tiene un peligro: el hartazgo. “Porque algo bueno que tiene estar en la oposición es señalar aquellas cosas que hace mal el Gobierno. Pero si dices que el Gobierno lo hace mal todo, hay un momento en que tu propia credibilidad se erosiona y la gente ya lo descuenta” explica Simón.

Un descuento que se puede acentuar aún más con el fin del bipartidismo remarca Sánchez Cuenca: “Es que ahora hay más competición en el seno de la derecha, y eso genera unas dinámicas de polarización política que son más intensas o más graves de las que ya fuimos testigos en la etapa de Zapatero” y que según Pablo Simón puede dar lugar a una doble paradoja: la mayor concentración del voto de izquierdas en el PSOE y la menor capitalización para el PP.

¿Por qué entonces insistir con esta estrategia? “Ellos tratan de tocar esta tecla porque a mi juicio lo que señala es el enorme desconcierto sobre las líneas estratégicas a seguir” explica el también colaborador de Hoy por Hoy. De momento, las encuestas señalan que los españoles detectan y rechazan la crispación aunque los políticos insistan en ella.

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