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La crisis de Sears y el final de Galerías Preciados

Charlamos con Fernando Sada, el último presidente de Galerías Preciados, para que nos ayude a entender las transformaciones en el sector de la distribución en las últimas décadas a raíz de la bancarrota de Sears

Grandes almacenes SEARS en Serrano junto al edificio del Banco Hispano Americano. Hoy, existen los mismos edificios, pero no con esas entidades. /

El comercio en general, y particularmente el retail o comercio minorista, es un sector que en las últimas décadas ha sufrido una revolución que pone en entredicho los patrones de la sociedad de consumo. La semana pasada, el gigante del comercio estadounidense Sears tiraba la toalla y se declaraba en bancarrota después de años de lucha por su supervivencia.

La multinacional estadounidense que en la década de los setenta era propietaria de uno de los edificios más emblemáticos de Chicago, la Torre Sears, se ve ahora abocada a un proceso de restructuración que trae aparejados despidos masivos y el cierre de la mayoría de sus tiendas.

Sin querer darlos por muertos todavía, pero reconociendo que tienen un pie en “el otro barrio”, hemos dedicado esta necrológica a los grandes almacenes y las galerías comerciales. Si bien hace décadas eran sinónimo de modernización y desarrollo de las sociedades, hoy atraviesan serios problemas en su modelo de negocio.

Sears nos puede parecer a primera vista una empresa lejana. Sin embargo, durante décadas estuvo presente en nuestro mercado, con dos tiendas en Barcelona y una en Madrid. Llegó pisando fuerte en los sesenta, durante el período del desarrollismo, y tanto Ramón Areces como Pepín Fernández, fundadores de El Corté Inglés y Galerías Preciados respectivamente, vieron con preocupación la llegada de la compañía estadounidense. No sólo entraba en competencia directa con sus grupos, sino que incorporaba al mercado español nuevas técnicas comerciales y de márquetin. Permitían al consumidor comprar sus productos a plazos y a crédito, de modo que se podían realizar grandes desembolsos de dinero en hasta veinticuatro meses, sin necesidad de ningún intermediario. Algo que ahora nos parece totalmente cotidiano, pero que supuso la modernización de los patrones de consumo.

Publicidad de Sears en España / Cadena SER

Todo empezó a cambiar a partir del año 1979 cuando, tras varios años sin ningún tipo de beneficio económico, Sears procedió a la venta de sus tiendas en España. Este proceso culminó cuando en 1983 se alcanzaba un acuerdo con Galerías Preciados (entonces propiedad de la RUMASA de Ruiz Mateos) por el que esta última compraba por 2.100 millones de pesetas las tres grandes superficies y las veintiuna tiendas de electrodomésticos que la multinacional estadounidense tenía en nuestro país.

Galerías Preciados es para muchos jóvenes simplemente la gran superficie donde compra Merche en Cuéntame cómo pasó. Sin embargo, durante décadas fue una de las empresas españolas de más renombre, capaz de hacer frente al mismísimo Corte Inglés. Su muerte fue lenta y se prolongó durante más de quince años hasta su desaparición definitiva en 1996.

Fernando Sada fue el último capitán de aquel colosal barco llamado Galerías Preciados que, durante sus últimos años de existencia, fue propiedad de diferentes grupos empresariales. “Algunos de los propietarios históricos que ha tenido Galerías Preciados no tenían en su cabeza los intereses comerciales, la continuidad de la empresa o la buena gestión, sino más bien intereses especulativos” sostiene Sada.

Fernando Sada, último Presidente de Galerías Preciados / Cadena SER

Sada atribuye la desaparición de Galerías, en gran medida, a las presiones políticas que intermediaron en el proceso de subasta que finalmente él ganó para hacerse cargo del grupo comercial. Recuerda cómo una semana antes de la adjudicación definitiva, le llamaron políticos de la Comunidad de Madrid para advertirle de que si su opción se hacía finalmente con las riendas del grupo no conseguiría financiación en España:

“Llegamos a la final dos grupos. Uno, formado por gente política, de común acuerdo con directivos de Galerías Preciados y con la financiación de una caja muy conocida de Madrid y el mío. La transacción eran 21.200 millones de las antiguas pesetas. Yo fui llamado e invitado a retirarme”, recuerda Sada. El exdirector dice que decidió pedir explicaciones ante esa situación y que la respuesta que obtuvo fue que Galerías Preciados manejaba un gran efectivo, y que era de utilidad para la propia financiación de los que presentaban la otra oferta.

- Javier: Fernando, ¿esto es corrupción?

- Sada: Bueno...tú lo has dicho.

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