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"Cuando cierra una escuela, se firma la sentencia de muerte de un pueblo"

Bru Rovira visita una escuela rural en Cinctorres (Castellón), donde un grupo de maestros y maestras han cambiado la metodología docente para salvar el centro y ofrecer una educación de mayor calidad

Imagen del aula de infantil en el colegio de Cinctorres. /

Nada cambia si nada cambia”, se lee en la entrada al aula de infantil de la escuela de Cinctorres, un pueblo de poco más de 500 habitantes donde un grupo de maestros y maestras luchan para salvar la escuela rural porque, sostienen, salvar una escuela es salvar un pueblo.

Jordi Marín, profesor de Física y Química y uno de los impulsores de este proyecto, ha hecho un estudio sobre la despoblación en la zona y ha llegado a la conclusión de que cuando desaparece una escuela, se firma la sentencia de muerte del pueblo: “En el INE hay datos desde el año 1986 hasta 2017. Se observa una bajada de la población a nivel comarcal en torno al 24%, y un descenso más acusado, del 65%, en aquellos pueblos donde no hay escuela”, explica.

Para estos maestros, la escuela y el pueblo forman un mismo espacio educativo. También el aula es un espacio de colaboración: en una clase existen varios niveles, niños de distintas edades que aprenden juntos y deben ayudarse. Esta colaboración es mejor que los libros de texto, sostienen los profesores.

"¿Y el mayor no se retrasa?", preguntamos. Jordi responde: “En el momento en el que no pones límites ni exámenes, los alumnos empiezan a preguntar. Yo me he encontrado en 2º de ESO explicando cosas que son de 4º. Y el mayor de la clase hoy, será el más pequeño el curso que viene".

Se trata de un modelo educativo que ya se está replicando en las escuelas urbanas. Alberto Garcés, maestro de infantil y tutor en el colegio de Castellfort, explica que es precisamente en las zonas rurales donde se ven más obligados a innovar y a transformar la metodología pedagógica porque así “lo exigen las características del entorno”.

“En los pueblos, a la escuela siempre la hemos visto como un elemento a salvar en última instancia. Ahora, en cambio, la escuela puede ser un elemento salvador: un polo de atracción a nuevos pobladores, porque se ofrece una educación de mucha calidad”, explica Jordi Marín, que ha impulsado un programa de educación en Robótica: “El mundo digital abre una oportunidad laboral gracias al teletrabajo. Es importante hacerles ver a los niños que se pueden ganar la vida en el pueblo de una forma diferente y complementaria a la que ya hay”.

Nada cambia si nada cambia. Pues eso.

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