Últimas noticias Hemeroteca

El acuerdo en el Poder Judicial: ¿una reivindicación del bipartidismo?

Pese a anunciar su ruptura tras afirmar Casado que Sánchez era cómplice del golpe de Estado en Cataluña, PSOE y PP tenían relación para, entre otras cosas, asuntos como buscar un sustituto a Carles Lesmes en el Poder Judicial

Manuel Marchena, en una fotografía de archivo. / ()

  • Escucha el tramo de 'Hora 25':

La parte política es quizá la más sorprendente del nombramiento de Manuel Marchena como presidente del CGPJ. Ese pacto entre las dos grandes fuerzas que representan el bipartidismo y que venían de escenificar una ruptura con toda la trompetería.

"Usted lo ha dicho textualmente en su intervención, me ha acusado a mí, al presidente del Gobierno de España, de partícipe y responsable del golpe de Estado que se está perpetrando en nuestro país. ¿Mantiene usted esas palabras si o no? Si las mantiene, usted y yo no tenemos nada más de que hablar. ¿Mantiene usted señor Casado que soy partícipe y responsable de un golpe de Estado en España? ¿Mantiene usted o no esas palabras? Usted puede perfectamente hacer oposición, criticar al gobierno de España, pero no insulte, no difame. Haga oposición", le dijo Pedro Sánchez a Pablo Casado en el Congreso.

Aquello fue en el último debate europeo, el 25 de octubre, y, por si no había quedado claro, La Moncloa envió un mensaje a los periodistas ratificando que rompían una relación que, a priori, nadie sabía que tenían. Pero la tenían, entre otras cosas, para asuntos como el de hoy: buscar un sustituto a Carles Lesmes e intentar que el Supremo recupere el prestigio que perdió con las hipotecas.

Esta misma noche tenía un acto el presidente del Gobierno, que ha coincidido, además, con Casado. Allí no ha habido referencia a este acuerdo. Ha hecho una referencia genérica al buen funcionamiento de los tres poderes para que el Gobierno pueda llevar a cabo su labor. "Que las políticas económicas se discutan con rigor y transparencia, que se legisle convenientemente, que se ejecuten en tiempo y forma, que se hagan cumplir... Esto depende del buen funcionamiento de las instituciones y de nuestra calidad democrática. Del ejecutivo, por supuesto, pero también del resto de poderes, del legislativo y el judicial", ha afirmado Pedro Sánchez.

Esa ha sido la única alusión al poder judicial una semana después de la decisión sobre el impuesto de las hipotecas. A su llegada, Sánchez ha mirado a otro lado cuando la prensa le ha preguntado por el acuerdo con el PP. Ha posado sonriente en el acto organizado por 'Expansión' donde estaban ocho de sus ministros, entre ellos la titular de Justicia. Delante de las cámaras, Casado y Sánchez no han estado juntos. Sánchez ha llegado primero y el líder del PP ha llegado después.

En cierto modo, este acuerdo de PP y PSOE puede considerarse una reivindicación del bipartidismo. Ambos justifican el acuerdo diciendo que Gobierno y el principal partido de la oposición tienen que ponerse de acuerdo en las cuestiones de Estado. Lo paradójico es que, según el PSOE, sigue existiendo esa distancia entre el presidente del Gobierno y el líder del PP. "Las negociaciones en múltiples escenario no han variado, las realizan el grupo parlamentario y el Gobierno. Respecto a la relación entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición no ha habido ningún cambio, se mantiene la distancia", ha dicho la portavoz del comité electoral del PSOE, Esther Peña. Quizá por eso, Pedro Sánchez y Pablo Casado no han hablado personalmente para cerrar el acuerdo.

Sobre el acuerdo, fuentes del Gobierno afirman que les viene muy bien para lanzar ese mensaje de estabilidad y normalidad democrática. Además, reconocen que aunque Marchena era prioridad para el PP, en el Gobierno estaba bien visto porque tiene un perfil con el que se puede tener interlocución. Ambos partidos están satisfechos. Casado lo ha celebrado esta mañana. "Tienen una extraordinaria profesionalidad e independencia. Nuestro compromiso es que el CGPJ desarrolle su labor con la misma brillantez que ahora". Por esto, dicen desde el PP, no hay ruptura con el Gobierno.

La postura de Podemos

En esta negociación, Podemos queda en una posición singular. Ha criticado las injerencias en el Poder Judicial pero confirma que ha negociado con el Gobierno aunque le disguste el sistema de elección. "Hay conversaciones con el PSOE igual que con el resto de grupos parlamentarios, lo que no hemos hecho es hablar de nombres concretos, pero hemos pedido que sea una mujer la que lo presida. El sistema de votación no nos gusta, no lo compartimos, la elección se tiene que hacer de otra forma", ha sostenido su portavoz Noelia Vera.

A media mañana, Sánchez e Iglesias se han entrevistado en La Moncloa. Este debate, en general, incomoda a Podemos. Los morados se ven obligados a hacer equilibrios para, por un lado, participar en las negociaciones para conseguir la mayor cuota de influencia posible entre esos 11 vocales progresistas y, a la vez, criticar el sistema de elección del órgano de los jueces. En tiempo electoral, Podemos siempre propuso que 15 de esos 20 vocales fuesen elegidos por la ciudadanía. Además, Podemos tiene enfrente a Ciudadanos, que no participa en las negociaciones por oponerse al sistema de elección.

A la espera de conocer todos los nombres de los vocalesPodemos considera que tiene derecho a consensuar varios de esos nombres, aunque el PSOE no necesita el voto favorable de los morados. Los de Iglesias ven con buenos ojos el nombre de José Ricardo de Prada, uno de esos 11 jueces progresistas que ya han acordado PP y PSOE. Habrá que ver qué deparan las negociaciones, que explican Sánchez e Iglesias tras su reunión. La apuesta de Podemos es Victoria Rosell, exdiputada de la formación morada, algo que dificulta su imagen de oponerse al sistema de 'pactos' del órgano de los jueces. Eso sí, Podemos ya ha anunciado que votará en contra de todos los candidatos propuestos por el PP.

Ciudadanos se desmarca

Entre las críticas al acuerdo, la de los partidos independentistas. Y quien se descuelga de la negociación es Ciudadanos. No es de ahora, es una posición crítica que el partido de Albert Rivera mantiene desde el principio: entiende que tendrían que ser los jueces los que escogieran su propio gobierno y habla de pasteleo entre los dos grandes partidos. Recupera así la lógica sobre la que crecieron los partidos nuevos, el ataque al bipartidismo. "Una vez más, los viejos partidos, que hacen el teatrillo de pelearse, llega el fin de semana y se ponen de acuerdo para seguir mangoneando en el Gobierno de los jueces", ha afirmado Villegas.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?