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Los jóvenes palestinos hacen voluntariado para mejorar su realidad

La tasa de desempleo juvenil en Palestina es del 41% y las oportunidades de trabajo disminuyen cada año

Desesperanza es la palabra que define la actual situación laboral de los jóvenes palestinos. La tasa de desempleo juvenil es del 41% en el territorio, según los últimos datos de la Oficina de Estadística palestina, una cifra que se agrava en lugares como Gaza donde llega al 61,2%. Para intentar solucionar algunos problemas, los jóvenes locales hacen voluntariados que van desde reconstruir casas, escribir libros con las memorias de los mayores o formar un equipo de fútbol

El futuro en Palestina parece estar siempre aplazado a la solución del conflicto pero el conflicto se perpetúa en el tiempo y la solución nunca llega. Pepe Otaola lleva dos años viviendo en Cisjordania y explica que los jóvenes allí están acostumbrados a pasar del duelo a la celebración en muy poco tiempo: "Alguien que esté en Gaza puede estar viendo drones o misiles en una sociedad muy violenta y luego tener una vida como cualquier joven normal". 

Él es uno de los fundadores de Youth Wake Up! una ONG que trabaja en el terreno con los adolescentes. "Han vivido en una situación de conflicto desde que nacieron, por tanto, saben buscar soluciones creativas a problemáticas muy complejas", comenta Otaola. La intención de la ONG es que los palestinos se involucren en sus comunidades y se den cuenta de que, aunque no puedan solucionar el conflicto de manera global, pueden resolver determinadas circunstancias: " Hacemos asambleas y ellos deciden qué quieren arreglar primero. En cada proyecto buscan financiación, por ejemplo, vendiendo dulces típicos a la puerta de las mezquitas turísticas", relata Otaola. 

Lo fundamental es el proceso, que ellos vean que con implicación y responsabilidad se pueden organizar y ejecutar los proyectos. Así, reconstruyen casas de familias en situaciones dramáticas, han creado un equipo de fútbol para fomentar los valores deportivos en los más pequeños o hacen acompañamiento a ancianos mientras escriben un libro sobre la vida de los mayores.  

 A la dificultad de acceso a la universidad, en muchas ocasiones demasiado costosa, se suma la grave escasez de oportunidades de trabajo lo que hace que la mayoría de jóvenes con estudios no pueda ejercer su profesión al terminar. De hecho, menos de la mitad de todos los palestinos en edad legal para trabajar tienen empleo, según la Organización Internacional del Trabajo. 

A este problema se une la fragmentación del terreno que hace que muchos deban cruzar fronteras o férreos controles militares para ir a estudiar. Asimismo, el salario es un obstáculo más - cobran unos 300 o 400 euros- en una sociedad en el que el estilo de vida es casi tan costoso como en Europa. Por eso, integrar a los jóvenes en proyectos se convierte en una vía de escape. 

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Cadena SER

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