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"Cuando hay una costumbre muy arraigada, ninguna prohibición tiene un efecto práctico"

El autor asegura que el antitaurinismo en nuestro país se remonta al siglo XIII y revaloriza el sentimiento antitaurino en España en su último ensayo 'Pan y toros'

Juan Codina en el estudio de la Cadena Ser en Mallorca /

El ensayo es el género literario que más invita a la reflexión, una poderosa herramienta diseñada para ello. Pan y toros, breve historia del pensamiento antitaurino español está firmado por el periodista, doctor en Historia Contemporánea y subdirector del Observatorio Justicia y Defensa Animal, Juan Ignacio Codina. Macarena Berlín conversa con el autor de este ensayo sobre la rica tradición antitaurina española.

Su título llama la atención desde el primer momento. Se trata de un homenaje a grandes antitaurinos que ya usaron este dicho para denunciar la tauromaquia. Cuenta Codina que el 'pan y toros' hace referencia a una cuestión antigua e histórica que se remonta hasta la Antigua Roma con la máxima 'pan y circo'. "Los emperadores en los períodos más decadentes del Imperio romano, utilizaban los grandes espectáculos bárbaros y salvajes para tener al pueblo alejado de cualquier veleidad pensativa". En España esta expresión se adaptó, dando lugar a la ya mencionada, la cual hace referencia a "políticas en las cuales la tauromaquia y las corridas de toros fueron utilizadas como un arma o elemento de distracción masiva".

Este ensayo nace de una tesis doctoral gracias a una pregunta que se hizo el propio Codina a sí mismo. El autor asegura que comprobó como personalidades de nuestra cultura y sociedad repetían en entrevistas o artículos de opinión que el antitaurinismo español era solo una moda que no tenía más fundamento. Menciona Codina que se cuestionó hasta qué punto eso podía ser cierto. "A mí no me lo parecía. Al final descubres que eso de que es una moda... nada de nada".

Comenta Juan Igncio que desde el primer espectáculo taurino, aunque no fuera no era una corrida de toros actual, pero sí con la misma esencia, existen personas que se opusieron a ello. "El primer pensamiento antitaurino muy poco elaborado se lo debemos al Rey Alfonso X el Sabio, quien en sus célebres leyes de Partidas califica a los toreros, aquellos que lidian reses por dinero, como infames".

En Pan y toros se descubren sorprendentes datos como la existencia de multitudinarias manifestaciones contra la tauromaquia a principios del siglo XX. Codina dedica un capítulo completo a ello y es que uno de los hallazgos con los que ha dado ha sido el hecho de que "hace más de 100 años, la sociedad civil española ya se organizaba horizontalmente para manifestarse y acudir a las puertas de las plazas de toros". Cuenta el autor que los antitaurinos imprimían folletos y textos y los iban repartiendo por la calle. Recalca Codina que es importante señalar este detalle, pues hasta el momento el antitaurinismo español solo había estado en manos de una élite de intelectuales que con la universalización del conocimiento a finales del siglo XIX, principios del XX, hace que la sociedad tome conciencia.

Rescata Juan Ignacio Codina la figura de Emilia Pardo Bazán. La novelista gallega era "antitaurina y muy beligerante", como asegura el escritor. Mujeres como Pardo Bazán "no solo tuvieron que hacer frente a una sociedad machista sino que también fueron antitaurinas". Quevedo, Clarín o Machado eran otros grandes escritores que tenían en común su oposición a la tauromaquia.

Señala en su ensayo que la tauromaquia se exporta como seña de identidad de lo español y olvida a los españoles que no sienten esto como algo suyo. "El antitaurinismo se ha silenciado, minimizado, ridiculizado y escondido debajo de la alfombra de la historia y hay que tener en cuenta que este pensamiento forma parte de nuestro pensamiento cultural, histórico e identidad cultural, no podemos ni debemos dejar que desaparezca".

Destaca Codina en su libro, que entre los intereses que se esconden detrás de la explotación de los animales se encuentran cuestiones económicas, políticas y la costumbre. Esta es vista como la más dura de las leyes. "Cuando algo se hace costumbre es muy difícil de erradicar y el pueblo español, en mi opinión, ha sido víctima tradicionalmente de sus gobernantes que lejos de pretender educar al pueblo español como culto, refinado e intelectualmente activo, le han alimentado con barbarie y salvajadas". La cuestión eterna del 'pan y toros'.

El profesor Juan Ignacio Codina subraya que en este libro no da su opinión, salvo en momentos puntuales. "Recojo la opinión y dictamen que muchos hombres y mujeres han realizado a lo largo de la historia".

Codina considera que el sentimiento antitaurino se encuentra en este siglo XXI en uno de los mejores momentos. "Hay personajes públicos muy relevantes en distintos ámbitos que son antitaurinos y lo reconocen". Socialmente se trata de un movimiento fuerte e importante. "Se ha intentado en España prohibir la tauromaquia y se ha conseguido en algunas ocasiones de arriba a abajo, pero cuando hay una costumbre muy arraigada, ninguna prohibición tiene un efecto práctico. Será la sociedad la que poco a poco va a ir demandando a sus gobernantes y legisladores que ponga fin a estos bárbaros espectáculos", concluye el profesor.

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