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El rey Arturo ¿mito o realidad?

¿Realmente existió el rey Arturo? ¿Y la espada Excalibur? ¿Y Merlín? ¿Y la Mesa Redonda? ¿Y el Grial que tanto buscaban? Siguen siendo preguntas que están en la frontera de la historia y la fabulación

Para empezar, casi todos recordamos la leyenda del rey Arturo y su esposa Ginebra, sobre todo por ciertas películas. Con mejor o peor fortuna se han adentrado en los arquetipos fundamentales del mito artúrico. El principal “culpable” de que la leyenda artúrica se haya extendido tanto por todo el mundo es Geoffrey de Monmouth, quién, en su Historia de los reyes de Britania (que se publica en 1138 y enseguida se convirtió en una de las obras más influyentes de la Edad Media) recoge antiguas tradiciones bajo su particular prisma y crea una biografía de un personaje del siglo V o VI que apenas tenía un par de pinceladas históricas.

Llegados a este punto y dada la escasa ausencia de testimonios arqueológicos, una pregunta es recurrente: ¿existió alguna vez un rey o caudillo llamado Arturo? La idea de que fue una figura real proviene principalmente de dos documentos medievales: la Historia Brittonum (siglo IX) y los Annales Cambriae (siglo X). Ambas son fuentes muy tardías. En esta última obra ("Anales de Gales", puesto que Cambria es el nombre celta de Gales), de autor anónimo, se relaciona a Arturo con una batalla fechada en el año 516: “Hubo la batalla de Badon, en la que Arturo llevó la cruz de Nuestro Señor Jesucristo sobre sus hombros tres días y tres noches, y los bretones resultaron vencedores”. Y también añade la batalla final de Camlann (hacia el 537) en la que murieron Arturo y Mordred a quien la posterior literatura medieval lo convertía en el traidor hijastro (otros dicen que sobrino) del buen rey Arturo, que encabeza un alzamiento contra él.

En 1998, arqueólogos de la Universidad de Glasgow aportaron su granito de arena a esta controversia histórica al hallar en el castillo de Tintagel, en la costa norte de Cornualles, una piedra pizarra con una inscripción, probablemente del siglo VI, en la que aparecía un nombre latinizado "ARTOGNOV", que corresponde al céltico Arthnou. Y en 2016 un historiador aseguraba que Camelot habría sido una antigua fortaleza romana llamada Camuloduno (en Slack, West Yorshire; Reino Unido) allá por el año 500 d. C.

Lo cierto es que, en 2004, se estrenó la película El Rey Arturo, con el subtítulo “La verdadera historia nunca antes contada que inspiró la leyenda”, en la que se hacían eco de una vieja teoría que asociaba al prefecto romano Lucio Artorio Casto (interpretado por Clive Owen) con el personaje legendario y a su famosa cohorte de caballeros sármatas con los caballeros de la Mesa Redonda.

Lo dicho, mucho mito legendario y peliculero, pero a día de hoy se sigue buscando a Excalibur y a Avalon sin resultado positivo alguno. Y también el Grial…

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