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"Es una obviedad, en democracia hay que sentarse a la mesa con todo el mundo"

Adela Cortina nos ayuda a pensar sobre la democracia en el 40 aniversario de la Constitución

Adela Cortina se implicó mucho en la defensa de la Constitución y recuerda el día con emoción. A pesar de que todo es revisable, incluida la Constitución, no le parece que sea el momento oportuno de hacerlo, porque ninguno de los problemas importantes (el paro, la inmigración, la financiación autonómica) se solucionan con una reforma constitucional: "¿por qué no empezamos por resolver lo que es prioritario?, y una vez resuelto esto pensemos juntos si habría que cambiar algo, y sobre todo hacia dónde".

El último CIS coloca la desconfianza en la clase política como la segunda preocupación de los españoles. Para la filósofa, los políticos se han ganado la desconfianza a pulso. Desgraciadamente, "la política se ha convertido en un tacticismo para desalojar al adversario a base de agresiones moralistas, que a mí como profesora de ética me pone tan nerviosa, que se utilice la moral para agredir a los demás: "es que esta persona es impresentable" en lugar de hacer propuestas mejores y resolver los problemas. Así hemos creado una sensación de inmoralidad generalizada". Echa de menos la capacidad de alcanzar consensos y de armonizar los intereses contrapuestos que tuvo la clase política hace 40 años, y le pediría encarecidamente a los actuales que por favor traten de entender lo que la gente necesita, construir positivamente y dar esperanza en lugar de intentar desacreditarse unos a otros.

En cuanto a la pregunta que está en el aire después de las elecciones andaluzas del pasado domingo, la respuesta de Adela Cortina es clara: "es una obviedad en democracia que hay que sentarse a la mesa con todo el mundo y saber que discrepamos. La democracia parte precisamente de que no estamos de acuerdo. Si no entendemos eso estamos perdidos. La democracia no nos va a salvar, es solo una forma de organización política." Y recuerda que una vez invitó a una charla a un ponente con el que no estaba nada de acuerdo y, tras escuchar de cabo a rabo su explicación, se reafirmó del todo en su desacuerdo: "esto de la democracia es estupendo. Si no le hubiera invitado a hablar sospecharía que tiene alguna razón, pero ahora sé que no la tiene en absoluto".

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Cadena SER

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