Últimas noticias Hemeroteca

En las urnas y en la calle se pelea nuestra sexualidad

El editorial de Celia Blanco en 'Contigo Dentro'

Ya han pasado cinco días desde el terremoto andaluz.

Ya hemos escuchado todos los análisis, las opiniones, los miedos y las alegrías de los, que se dicen, vencedores o derrotados.

Cuatro años dura una legislatura y esta sérá la primera desde que vivimos en democracia, en la que la ultraderecha decidirá en qué se gasta el dinero andaluz destinado a sanidad, a servicios sociales, a educación... Y vienen con las cosas muy bien estudiadas. Por lo pronto, explícitamente solo señalan en su programa electoral que no permitirán que las personas transexuales sean atendidas por el sistema sanitario estatal. Que no ayudarán a que se cambien el nombre. Ni tampoco permitirán que puedan iniciar su cambio de sexo. Solo hablan explícitamente de transexualidad en su programa electoral. Se escudan que no han abierto el pico en otros temas. Y sin embargo, en el programa también hablan de erradicar la ley de violencia de género, consideran que un aborto es ajeno a la salud de las mujeres, que, recordemos, según Naciones Unidas deberíamos tener acceso a él para evitar morir en las cocinas de nuestras casas cuando abortemos con una percha que nos metan entre las piernas.

La ultraderecha no dice que vaya a derogar el matrimonio homosexual. Para eso están todos sus representantes. Quienes en redes sociales interpretan su intención de aniquilar cualquier vestigio de diversidad sexual. Francisco Serrano, número uno delos ultraderechistas andaluces, no solo es un juez apartado de la judicatura por prevaricación, que no sé si saben lo que es, yo he tenido que buscarlo. Apartado por faltar conscientemente a los deberes de su cargo. Un hombre que usaba su puesto como juez para hacer de su capa un sayo.

Están aquí. No podemos negarlo. Así que vayan pensando cómo vamos a reaccionar teniendo en el salón a esta ultraderecha que no respeta ni siquiera las directrices de Naciones Unidas. Tengan en cuenta que ahora, podrán pactar con el partido que puso un recurso al matrimonio homosexual. Y con otro partido que, cambió su discurso feminista el 8 de marzo conforme vio que salíamos tantas a la calle.

En las urnas y en la calle es donde no nos pueden.

Al menos ya sabemos dónde tenemos que pelear.

Escucha el programa completo:

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?