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Bombardear un país nunca es buena idea para evitar que ese país entre en guerra

El 7 de diciembre de 1941, Japón tuvo la brillante idea de bombardear Pearl Harbour para disuadir a EEUU de entrar en la Guerra. No fue buena idea aquello

Salir a la calle sin paraguas es mala idea en esta época del año. Pero si acabas el día remojado, consuélate pensando que al menos no te han llovido bombas, que es exactamente lo que cayó del cielo de Hawái un 7 de diciembre de 1941.

En una decisión que a muchos nos sigue pareciendo un poco precipitada, Japón decidió a finales de 1941 que un buen ataque es la mejor defensa. En aquellos momentos, Estados Unidos no estaba en guerra, por lo que la base de Pearl Harbor, en Hawái, estaba bastante tranquila. Hasta que el cielo empezó a llenarse de aviones japoneses que traían la evidente intención de hundir toda la flota del Pacífico que los americanos tenían ahí amarrada.

Para los americanos no sólo fue un mal día: el presidente Roosevelt lo calificó como “un día que vivirá en la infamia” y seguidamente le declaró la guerra a los japoneses. Y en realidad, igual fueron estos los que tuvieron un peor 7 de diciembre, porque la táctica de bombardear a otro país para evitar que entre en la guerra no dio muy buen resultado. Primero porque no consiguieron hundir todos los barcos yanquis y segundo porque Estados Unidos no es un país que se tome las afrentas a la ligera. Lo que empezó ese 7 de diciembre acabó 4 años más tarde con las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

La lección que podemos sacar de Pearl Harbor es que, si vas a provocar a alguien del tamaño y ferocidad de Mike Tyson en su buena época, más vale que te asegures de que no se pueda levantar de la lona.

SI TE HAS QUEDADO CON GANAS DE MÁS

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