FÚTBOL / R.MADRID

El Real ganó al Hong Kong 2-4 con un pletórico Zidane

Zinedine Zidane se marcó un partido soberbio, de esos donde se le ve disfrutar cada segundo que pasa en el césped. El Real Madrid goleó sin compasión a una selección de Hong Kong, justita de fútbol, aunque voluntariosa en el esfuerzo.

El Real Madrid se dio un paseo. No tuvo rival. Un combinado nunca es un equipo. Las selecciones formadas con jugadores captados a lazo no suelen funcionar. Y la de Hong Kong no iba a ser una excepción.

El Real Madrid, en cualquier caso, jugó serio. Con un tándem Pavón-Helguera al que no le gusta perder ni en los entrenamientos. De su actitud depende luego la frescura y el deleite de los demás.

Tienen estos partidos un perfil de exhibición, pero en este equipo todo el mundo muerde. Ir ganando 1-4 y ver a Raúl picado con un rival o ver enfadarse a Iván Helguera tras encajar un tanto indican que el Real Madrid está vivo, que no se duerme.

Arriba, en punta, el espectáculo adquiere tintes de ensueño. A Ronaldo le cuesta entrenarse, pero en el campo su porcentaje de efectividad es más que notable. Balón que le llega, balón que va dentro. Y eso que su ritmo es lento, porque físicamente anda dos puntos por debajo de los demás. En el segundo tiempo notó el bajón.

En el primer tiempo anotó dos, Figo abrió el marcador antes con un penalti y Raúl levantó al público de sus asientos con un gol típico de su repertorio, elevando la pelota por encima de Oi An.

Este exceso de genios que atesora el Madrid provoca que en

partidos de este calado, todos se quieran ir al centro. A tocar balón. A ser felices tocando y tocando. Por eso hoy se pudo ver a Raúl, a Zidane, a Beckham y a Figo, a todos ellos muy cerca del círculo central oxigenando y divirtiéndose. El partido lo permitía.

Este Madrid tiene buena pinta

Ha ganado en simetría con respecto al del año pasado. Y la culpa la tiene Beckham, que ha empujado a Zidane hasta su demarcación ideal, de medio centro por delante de Makelele. Beckham además ofrece inteligentes cambios de juego. Sus pases de 40 metros que cada vez se ven menos en el fútbol, él los borda y el Madrid saca provecho.

En estos amistosos, sin duda el jugador que más talento muestra, porque sin duda es el que más fútbol de arte tiene dentro, es Zidane. El convierte el fútbol en otra historia. Su manejo del balón, el compás con el que dibuja su 'roulette' es de auténtico maestro. Así le llama Di Stéfano a Zidane: maestro.

Y es que no existe otra mejor definición que ilustre al tipo que enseña a los demás su magisterio.

La selección de Hong Kong tuvo su orgullo para irse adelante y marcarle dos goles a Iker. Pero tras el descanso, llegó la apisonadora blanca. Queiroz dio descanso a Figo. Y Guti se incrustó en el lado izquierdo, con libertad de movimientos. De sus botas siempre salieron balones limpios. Dos largueros de Raúl y Ronaldo ponían un poquito más de espectáculo.

El gol se resistió en el segundo tramo. Beckham sólo tuvo una falta. Y raro en él, la tiró mal, muy mal. Se le fue muy arriba el balón. Las fuerzas flaquearon en el Real Madrid con el paso de los minutos. Y no llegaron más tantos por el buen acierto de Yip Chun Fan, un portero que triunfó tras salir en el segundo tiempo.

Lógico en una pretemporada dura, con una temperatura asfixiante y con una humedad que pone a los jugadores en el campo en una situación límite para poder jugar al fútbol.

El Real Madrid cumplió con éxito su tercer compromiso en Asia. Hoy viaja ya a Bangkok para cerrar esta gira de pretemporada.

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