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Antidisturbios de Marruecos golpean a un grupo de refugiados que pedían permiso de residencia

Los manifestantes protestaban ante la sede de ACNUR en Rabat

Fuerzas antidisturbios de Marruecos han disuelto con violencia a un grupo de unos 40 refugiados que estaban frente a la sede del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Rabat para pedir a la ONU que intervenga en su demanda ante el Gobierno marroquí de que se les conceda permiso de residencia y así puedan trabajar. Marruecos aceptó en su momento el estatus de refugiados de unas 400 personas.

Los refugiados estaban acampados en el lugar desde el pasado viernes. Allí se apostaron tras llevar meses esperando ayuda económica o una solución a su situación. El jueves por la noche los antidisturbios los dispersaron a la fuerza, les obligaron a subir a un autobús, muchos fueron golpeados brutalmente y posteriormente se les abandonó en el aparcamiento de un supermercado del centro de Rabat.

La ONG Médicos del Mundo llevó a los heridos a un hospital, mientras que el resto está en una iglesia.

Sin embargo, ACNUR ha dado otra versión. Este organismo ha informado de que ya ha reabierto su oficina de Rabat después de que "la sentada fuera dispersada pacíficamente por las autoridades marroquíes", anunció en Ginebra la portavoz de esta organización, Jennifer Pagonis.

Nacionalidad congoleña

Los refugiados, de nacionalidad congoleña, entraron en el edificio de ACNUR el pasado 18 de mayo por la fuerza y agredieron a dos guardias de seguridad, según la organización de la ONU. A continuación, organizaron una sentada frente a la oficina, que ha durado una semana y a la que se ha sumado de forma intermitente otra treintena de refugiados.

Su objetivo era, según Pagonis, reclamar una "ayuda financiera mensual de ACNUR para todos los refugiados de Marruecos, alegando que su insegura condición de refugiados no les permite vivir dignamente".

Dificultades para subsistir

La condición de refugiado político en Marruecos no lleva aparejado el permiso de residencia, con lo que ese colectivo se encuentra con grandes dificultades para encontrar trabajo y subsistir. "ACNUR Rabat ha informado regularmente a los refugiados de que su recursos presupuestarios no permiten ofrecer ayuda financiera individual de forma indefinida", explicó la portavoz.

Ante la negativa del grupo a retirarse, pese a las peticiones y negociaciones de la organización internacional, "la ONU en Marruecos pidió la intervención pacífica para que se disolviera la sentada", según Pagonis.

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