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Las matemáticas recomiendan no confiar en la lotería, ni siquiera en crisis

Al ser humano le cuesta pensar en términos de probabilidad y a menudo la intuición "nos engaña"

Aquel que confíe en la lotería para salir de la crisis debería consultar antes un manual matemático sobre probabilidad. Es más fácil que te caiga un rayo, que el gordo del Euromillón. Sin embargo, el ser humano se decanta por la intuición, más que por los números, a la hora de tomar decisiones.

La posibilidad de morir por un rayo en España es de una entre diez millones, la de acertar las seis cifras de la "primitiva" es aún menor: una de cada catorce millones.

La lotería es un síntoma de cómo las personas se suelen dejar guiar por la ilusión y optan por estos juegos de azar como vía para hacerse ricas, llevadas por la falsa percepción de que lograr ser agraciados es más probable de lo que realmente es, explica Olga Julià de Ferran, profesora del Departamento de Probabilidad, Lógica y Estadística de la Universidad de Barcelona.

¿Conocemos nuestras posibilidades?

Para esta experta en bioestadística, los juegos de azar, a los que tan aficionados son los españoles, son "muy engañosos", ya que si uno calcula la posibilidad real que tiene de lograr un premio importante "se le pasan las ganas" de jugar, cuando en la vida cotidiana ocurren "casualidades" más normales de lo que parecen a ojos de un profano en matemáticas.

Al ser humano le cuesta pensar en términos de probabilidad y a menudo la intuición "nos engaña", afirma Olga Julià, quien ha participado en el programa 'Ciencia-Barra libre' organizado por el Cosmocaixa, donde, junto al catedrático del Matemáticas de la UAB Pere Puig analizó la posibilidad de "controlar el azar".

La realidad

Una muestra: muchas personas se sorprenden cuando se les explica que en un grupo de 30 individuos la probabilidad de que dos de ellos hayan nacido el mismo día del año es de un 71%, un porcentaje alto que creen casi increíble, aunque sin embargo, ven normal tener un boleto con una combinación de la Loto que difícilmente acertarán.

"Hay cosas que vemos ''raras'', porque no conocemos casos, que son más probables de lo que creemos y, por el contrario, hay otras menos probables que pensamos que nos pueden pasar a nosotros", afirma esta profesora, quien recalca que si en España el Euromillón suele tocar a menudo es únicamente "porque en este país se juega más".

Ventajas y desventajas

Pararse a calcular los pros y contras antes de tomar una decisión puede ser esencial sobre todo en asuntos importantes, como cambiar de trabajo o comprarse un piso en un momento determinado y pensar si podrás pagar la hipoteca en caso de crisis.

"Analizar las probabilidades no sirve para decidir si tienes que casarte o no", bromea esta experta, que afirma que no hay que obsesionarse con los números ni "salir a la calle con una calculadora" para hacer cálculos antes de tomar cualquier decisión.

Pero, ¿existe el azar? A juicio de la experta, se trata de un tema más filosófico que matemático "porque hay cosas que son imposible controlar del todo".

Casualidad, probabilidad...

La teoría de la probabilidad es por ello una rama fundamental en la ciencia. La investigadora afirma que si en la explosión del transbordador Challenger, durante su despegue en enero de 1986 -donde murieron sus 7 tripulantes- la NASA hubiera analizado las posibilidades de que las juntas del cohete fallaran por condiciones ambientales poco apropiadas, el lanzamiento no se hubiera producido.

Posteriormente se supo que el riesgo de que se produjese un fallo en las juntas tóricas debido a la temperatura era de un 99%.

Por otro lado, la intuición es mala consejera en ocasiones, según Olga Julià, quien recuerda la famosa "paradoja de las tres puertas", que se hizo popular tras el programa televisivo americano 'Let's make a deal', similar al 'Un, dos, tres' español.

La paradoja de las tres puertas

En este programa se dejó a un concursante elegir un premio escondido tras tres puertas cerradas. Tras dos de ellas había una cabra y en la otra un coche. Una vez elegida, y sin ver lo que oculta, el presentador -que conoce dónde está el coche deseado- abre una de las dos puertas descartadas en la que hay una cabra y vuelve a dejar al participante elegir de nuevo entre las que se mantienen cerradas.

Aunque la lógica más "intuitiva" parezca apuntar lo contrario (es decir, que hay un 50% de oportunidades de ganar tanto si cambias como si no), matemáticamente si el concursante elige la otra puerta, tiene una probabilidad de dos tercios de quedarse con el coche, y de una entre tres si no cambia. "La diferencia es que se está eligiendo o una puerta o las otras dos, es decir, se acumulan las probabilidades", explica la investigadora.

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