Cadena SER

Emisoras

Buscador de emisoras

Ir

Selecciona tu emisora

Internacional

POLÉMICA SOBRE EL ENVÍO DE ARMAS SIRIAS A HEZBOLÁ

Un submarino español fotografió armamento sospechoso en la costa de Siria

Vigilaba la zona días antes del supuesto envío de misiles sirios a Hezbolá

La imagen tomada por el submarino español Siroco S-72

El submarino español Siroco S-72 vigilaba los movimientos de armamento en la costa de Siria en las semanas previas a la polémica sobre la supuesta transferencia de misiles Scud sirios a la milicia libanesa Hezbolá. La imagen que captó, en la que se aprecian sin dificultad decenas de vehículos militares en la cubierta de un mercante, fue tomada desde la nave en las inmediaciones del puerto sirio de Tartus el pasado 2 de marzo.

El Siroco se encontraba patrullando la zona en el marco de la operación de lucha antiterrorista Active Endeavour de la OTAN, es decir: supervisando el tráfico marítimo en busca buques sospechosos de estar llevando a cabo contrabando de armas. La armada española afirma que el mercante, fotografiado a cota periscópica (desde el submarino en inmersión) resultaba "sospechoso" según los criterios de la operación, aunque alega que la información sobre el destino final de la carga y la bandera del buque fotografiado se considera materia clasificada.

Lo que por sí sola revela la imagen captada por el periscopio español, muy cerca de la costa siria, es el evidente interés de la OTAN por controlar los movimientos de armamento que pudieran estar teniendo lugar en ese momento y en ese lugar del mar Mediterráneo. La OTAN, desde luego no erraba el tiro. Pocas semanas después de la instantánea tomada por el Siroco, el 13 de abril, el presidente de Israel, Simón Peres, hablaba de un peligroso envío de misiles desde Siria a Hezbolá y de un acelerado rearme de la milicia islamista. A su mensaje le siguió inmediatamente otro del rey Abdalá de Jordania sobre el elevado riesgo de un conflicto armado inminente en Oriente Próximo. La polémica no había hecho mas que empezar.

Scuds y M-600

Desde entonces, y pese a que Siria lo ha negado reiteradamente, desde Israel no han dejado de sucederse las acusaciones de que Irán está suministrando misiles Scud y M-600 a Hezbolá con la complicidad de Damasco. Tanto los Scuds como los M-600 poseen una potencia mucho mayor que los misiles que hasta ahora ha utlizado Hezbolá, ya que tienen un alcance superior a los 600 kilómetros y desde la frontera libanesa podrían llegar a Tel Aviv o Jerusalén.

Aunque Estados Unidos no ha confirmado oficialmente la existencia de estos supuestos misiles, y la misión de Naciones Unidas en el Líbano asegura no haber encontrado ninguna evidencia sobre el supuesto envío, hay algo en lo que tanto Washington como la ONU coinciden públicamente y sin ambages con Israel: hay indicios sólidos de que Hezbolá está aumentando su arsenal.

Las acusaciones que involucran a Siria han supuesto un duro revés para los intentos del presidente estadounidense, Barack Obama, de acercarse a Damasco, al que su Gobierno ve como crucial para los esfuerzos de paz en Oriente Medio.

Imágenes por satélite y el gran simulacro

El diario británico 'The Times' daba un paso de gigante en la polémica el pasado viernes cuando aseguró haber tenido acceso a imágenes por satélite que demuestran la existencia de misiles de Hizbolá en suelo sirio. El rotativo inglés, afirmaba que la información obtenida por los satélites americanos demuestra la existencia de un complejo de la milicia libanesa ubicado cerca de la ciudad siria de Adra, al noroeste de Damasco. Una base que comprendería refugios, armamento, y una flota de camiones para su traspaso.

Las armas en cuestión serían o bien sirias o suministradas desde Irán por agua o por aire. El 'Times' aseguraba que la inteligencia americana sospechaba que al menos dos Scuds habían entrado en Líbano y podrían estar ocultos en depósitos subterraneos en el valle del Beeka, al norte del país. Por si no fueran suficientes elementos de tensión, la pasada semana Israel realizaba el mayor simulacro de guerra de toda su historia: un ejercicio de cinco días de duración, ideado para preparar a la población para un escenario de ataque masivo con misiles procedentes de Siria, Líbano y la franja de Gaza.