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Los universitarios españoles, entre quienes más apoyan el divorcio, el matrimonio homosexual o la eutanasia

Cuatro de cada diez universitarios españoles asegura no pertenecer a ninguna religión, según un estudio de la Fundación BBVA realizado sobre 18.000 jóvenes de España, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia

Los universitarios españoles se declaran muy poco religiosos, se sitúan ideológicamente en el centro izquierda y muestran una alta aceptación de conductas sociales condenadas por la Iglesia Católica, como el divorcio (8.7 en una escala de 0 a 10) , el matrimonio homosexual (8.0), la eutanasia (7.4) o el aborto (6.8). Las respuestas sitúan a los jóvenes españoles como los más abiertos de Europa a nuevas formas y prácticas sociales, sólo superados por los suecos.

En cuanto a la religión, el 57 por ciento de los universitarios españoles declara pertenecer a alguna confesión religiosa, mientras un 41 por ciento dice no pertenecer a ninguna. Ante la pregunta de cómo catalogan su nivel de religiosidad, aseguran que éste es muy bajo, un 3,2 sobre una escala de cero a diez.

La mayoría aspira a tener una familia pero sin necesidad de casarse

El estudio señala que es mayoritario entre los universitarios europeos el deseo de formar una pareja estable y tener hijos. El deseo de casarse se atenúa sobre todo en Alemania, España y Francia. De hecho, ante la pregunta de cuáles son sus principales aspiraciones personales, el deseo de trabajar en el extranjero supera al de quienes declaran pasar por el altar o el juzgado.

El estudio también señala que los universitarios españoles son de los que menos se independizan de toda Europa (el 70 por ciento vive con sus padres) y también los que menos compatibilizan trabajo y estudios (sólo un 30 por ciento tiene un empleo remunerado). La ayuda familiar es la principal vía de financiación de sus estudios ya que resulta muy minoritario el porcentaje que recibe algún tipo de beca-ayuda. Aunque globalmente se declaran satisfechos con sus estudios, los universitarios españoles son los que perciben en mayor medida un desajuste entre la preparación que reciben en la facultad y sus posibilidades de inserción laboral.

La mayoría eligió su carrera por motivos vocacionales pero a la hora de escoger universidad los españoles se decantan masivamente por facultades próximas a su lugar de residencia, una circunstancia que les diferencia del resto de jóvenes europeos que demuestran una mayor movilidad. De media los universitarios españoles dedican 13,5 horas semanales al estudio. Comparado con el resto de estudiantes, el modelo en España responde más a horas lectivas de clase que a tiempo invertido en casa para el estudio personal. Los universitarios españoles son, junto con los británicos, quienes más utilizan Internet como recurso de estudio, aunque se sitúan a la cola en la lectura de publicaciones especializadas. Aunque en general respaldan el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior, son los europeos que más en desacuerdo están con el modelo de tres ciclos impuesto por Bolonia: grado, master y doctorado.

A favor de las descargas sin pagar

Los universitarios españoles destacan por ser los europeos más tolerantes con prácticas contrarias a la propiedad intelectual a través de las tecnologías de la información. Bajarse películas o música de Internet sin pagar obtiene una aceptación de 7.7 puntos en una escala de cero a diez, las descargas de softwares alcanzan un 7.5. Los estudiantes españoles resultan más tolerantes en estas prácticas que los suecos (6.3), los italianos (6.1), los franceses (5.9), o los ingleses y alemanes (4.8). También son los que menos censuran la compra de música o películas pirateadas con un aceptación notable de 5.8 puntos, mientra que en ninguno de los países anteriormente mencionados se superan los cinco puntos.

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