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Internacional

Tierras raras

            Es el momento de vender la cubertería de plata. Lo dice un despacho del servicio de la agencia Reuters “Breakingnews” que publican varios diarios europeos. El motivo no es otro que el “oro de los pobres” -como también se conoce a la plata- ha triplicado su precio en 2010 y los anticuarios londinenses compran cubiertos, marcos y teteras para luego fundirlos. Esta subida va en paralelo a la de otros metales y materias primas. El diario Le Monde publica un informe sobre las llamadas “tierras raras”, aquellas ricas en los 17 metales con propiedades electromagnéticas y químicas indispensables para la tecnología punta. Desde los años 60, asegura en su informe, China ha invertido en su producción y ahora controla el 95% del mercado. Un cuasi monopolio que disgusta a países como Japón, Estados Unidos y Alemania, que ven amenazado su avance tecnológico porque Pekín puede hacer subir el precio a su antojo. De hecho, para el director de economía del Instituto francés de Petróleo, se vive un momento parecido al de la víspera de la guerra del Kippur en 1973, cuando los países productores de petróleo cerraron el grifo. La solución pasa por reabrir las minas cerradas o por establecer acuerdos con otros países que, como China, tienen “tierras raras”, ricas, por ejemplo, en neodyme: un kilo es necesario para fabricar el motor de un Prius. Como anuncia el diario económico Les Echos, el Presidente chino, Hu Jintao, va a defender esta posición en la visita de estado que esta semana debe realizar a Estados Unidos. Hambre de democracia             La subida de las materias primas, como el trigo o el azúcar, es uno de los componentes de las revueltas que se viven en los países del Magreb, pero no el principal. Como analiza el director de Courrier International en el editorial del número que esta semana dedica a las algaradas de Túnez y Argelia: “los tunecinos y argelinos tienen hambre, pero también hambre de democracia”. Siguiendo las tesis del economista indio Amartya Sen el problema de las hambrunas tiene que ver más con la ausencia de libertad que con el aumento demográfico. Se da la ironía de que Argelia y Túnez viven un momento excepcional desde el punto de vista macroeconómico, pero “este éxito no sirve para nada porque nada pueden ofrecer a una juventud que representa el 40% de la población”.             Para el periodista del Guardian, Simon Tisdall, las erupciones del Magreb son el síntoma de algo más profundo: una crisis en el sistema de los gobiernos árabes, incapaces de reformarse e instaurar sociedades más abiertas. Su cerrazón, además, se apoya en las preocupaciones occidentales: lucha contra el terrorismo, dependencia energética y el punto muerto de la situación en Palestina.  Cuando la tele revisa a los mitos                La reciente matanza de Tucson ha puesto de manifiesto la tensión política que se vive entre demócratas y republicanos. Una confrontación que llega incluso a la televisión donde la cadena History Channel ha renunciado a la programación de la que iba a ser su serie estrella para esta primavera: The Kennedys. 30 millones de dólares de presupuesto y un plantel de actores de primera línea para ocho capítulos en los que se retrata el ascenso a la presidencia de JFK respaldado por el clan familiar. Según USA Today, su hija, Caroline, y su sobrina, Maria Schriber, llevan presionando desde que se inició el proyecto, que otras voces demócratas consideran mal intencionado. Por ejemplo se retrata al patriarca del clan, Joe Kennedy, como un ambicioso sin escrúpulos relacionado con la Mafia. Se abona así la tesis de que el magnicidio fue un ajuste de cuentas mafioso. La elección de un director próximo a Bush para realizar la serie ha abonado aún más las críticas.             Otra serie televisiva sobre Soleiman el Magnífico, también es objeto de protestas en Turquía, según informa el diario Hurriyet. A los islamistas no les parece bien que la corte del emperador otomano sea retratada al estilo de la serie “Los Tudor” y que el monarca aparezca como un hombre atlético que bebe alcohol y evoluciona con pasión en medio del harem. Los jóvenes del Partido islamista de la Felicidad se han manifestado ante la sede de la cadena Show TV y hasta el gobierno se ha pronunciado al señalar que “deben ser castigados aquellos que intentan humillar a los grandes personajes de nuestra historia”. El Consejo del Audiovisual ha exigido disculpas públicas a la cadena privada, que sigue emitiendo la serie con importantes índices de audiencia.