El Gobierno de Bahréin suspende la publicación del principal periódico opositor

Las autoridades consideran que el diario ''Al Wasat'' está divulgando información falsa sobre las protestas

"El periódico se ha adherido a la mentira, la falsificación y el plagio como sus principios rectores para engañar a sus lectores mediante la publicación de historias y fotografías fabricadas", recoge la agencia oficial de noticias, BNA

En este sentido, las autoridades bahreiníes han considerado que el rotativo representa "una amenaza directa y deliberada contra la seguridad y la estabilidad del reino", que vive una de sus épocas más convulsas tras el estallido de las revueltas prodemocráticas.

El editor jefe del diario, Mansur al Jamri, ha señalado que todavía no está claro si la prohibición de publicar será revocada, pese a que ha dimitido para "salvaguardar" el periódico. "Parece una campaña orquestada para silenciar la última voz independiente (de Bahréin)", ha aseverado, en declaraciones a Reuters.

Al Jamri ha denunciado el acoso al que el régimen ha sometido durante las últimas semanas a ''Al Wasat''. Así, ha recordado que un grupo de policías vestidos de civil irrumpió en las imprentas causando importantes daños. "Hemos estado trabajando en condiciones extremas. Nuestro personal ha sido atacado físicamente, estamos amenazados", ha indicado.

En esta línea, ha apuntado que él mismo fue atacado en la sede de la televisión oficial, por lo que ha considerado que también podría ser una campaña contra su persona. Al Jamri, hijo de Abdul Amir al Jamri, quien lideró la oposición chií en la década de 1990, regresó al país hace diez años ante las reformas democráticas anunciadas por el rey, Hamad bin Isa al Jalifa.

Las revueltas estallaron en el mes de febrero, inspiradas por el éxito de las de Túnez y Egipto y mantienen divididos a los dos grupos sociales del país, los chiíes, mayoritarios, y los suníes, la élite gobernante. Los manifestantes bahreiníes exigen al monarca el cumplimiento de las reformas prometidas y el fin de las diferencias sociales entre chiíes y suníes.

En el marco de estas protestas, el régimen ha reconocido la muerte de 13 manifestantes, siete extranjeros y cuatro policías. Por su parte, Wefaq, principal partido de la oposición, ha cifrado en 329 el número de detenidos, de los cuales muchos permanecen incomunicados.

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