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"¡Que me hago caca!"

"¡Que me hago caca!"

Llevamos solo 5 días de campaña electoral, pero a los periodistas ya nos sobran los casos de personas que en medio de un acto, café, reunión o mitin irrumpen con toda su buena voluntad protagonizando los mejores momentos.

De espontáneos en la caravana electoral de José María Barreda hay ejemplos muy variopintos. Mariano es uno de ellos: el parado de Quintanar de la Orden al que dedicamos hace unos días uno de nuestros posts.

También destaca la típica señora vestida con camiseta y rebeca marrón, falda marrón por debajo de la rodilla, zapatillas de andar por casa y monedero en mano que, en mitad de un mitin, se levanta y grita como si no hubiera un mañana “¡Presidente, te queremos!”. En la que estamos pensando vive en Horcajo de Santiago, en Cuenca, y como si de Joaquín Reyes caracterizado se tratara el sábado por la tarde, tras espetar lo anteriormente escrito, se dio media vuelta y dirigiéndose a los periodistas que allí nos encontramos dijo con un gesto totalmente hierático: “Si es que se le ve en la cara lo buena persona que es”. (Leer esto pensando en los Muchachada Nuí).

Pero, como dicen mis compañeros de caravana, el espontáneo de los espontáneos, el mejor entre los mejores, el número uno de los números uno (¡tú y yo lo sabíamos!) es el pequeño David. Se trata de un niño de unos 3 años de edad que ayer, en un acto público en la localidad de Elche de la Sierra, en Albacete, no dudó en interrumpir al mismísimo Presidente de Castilla-La Mancha en su alocución y gritar una y otra vez: “¡Que me hago caca! ¡Que me hago caca!”.

La cara de José María Barreda se tornó a poema en cuestión de segundos y mientras la madre del intrépido David entraba en escena para sacar al niño cagón del lugar, el menor insistía por si no había quedado claro: “¡Que me hago caca! ¡Que me hago caca!”. La madre consiguió evacuar al niño y luego, el mitin siguió entre las risas y comentarios de los asistentes. Barreda no hizo alusión aunque, insistimos, su cara lo decía todo.

Será difícil que en estos 11 días que quedan de campaña algún otro espontáneo electoral supere al pequeño David. Veremos.

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