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F.C. BARCELONA | LA FINAL DE LA COPA DE EUROPA DE 2006

El día que la épica enterró al 'Dream-Team'

París veía convertirse al Barcelona en 'Rey de Europa' en 2006 tras una final en la que el tanto de Belletti quedó grabado a fuego en la mente de los aficionados culés

Puyol alza la segunda Copa de Europa del Barça

La victoria frente al Arsenal suponía mucho más que lograr el título de campeón europeo: ese tanto de Belletti enterraba la poderosa sombra del 'Dream-Team' entrenado por Cruyff y abanderado por Guardiola, Laudrup, Stoichkov y Koeman.

El Barça demostraba que lo que realmente gana las finales es el grupo de futbolistas. Un conjunto con ilusión por hacer historia, con corazón para luchar hasta el fin por un sueño que comenzaba nueve meses atrás. En la final, la ilusión por llevarse la copa la puso el Barcelona. Y la épica se llamó Belletti

En la quincuagésima edición de la 'Champions League' hubo, como pocas veces, tantos protagonistas tan destacados. Fue la gran noche de Víctor Valdés en la portería, de Larsson en ataque, pese a su suplencia inicial; de un Almunia inesperado, del galo Henry, impotente en ataque; y de las lágrimas de Cesc tras el pitido final.

La primera sorpresa de la noche llegaba de la mano de Frank Rijkaard. Al holandés le daba un ataque de conservadurismo y en su disposición táctica plantaba a Van Bommel y a Edmilson en el centro del campo acompañando a Deco, además de a Oleguer Presas en defensa, en detrimento de Xavi Hernández, Sylvinho y Andrés Iniesta. De hecho Xavi, el gran motor del Barça durante toda la temporada, no jugó ni un minuto en toda la final. Sin Messi, el Barça suplicaba por la magia de Ronaldinho.

Enfrente, un Arsenal con varios jugadores 'ibéricos'. Con 'Titi' Henry al frente y Cesc Fàbregas de creador, los 'gunners' salieron ordenados, serios, con un toque aburrido y pase corto que al Barça pilló por sorpresa. El mejor ejemplo era el de Ljungberd, que trasportaba el balón de campo a campo sin marcaje. El sueco dio un recital con sus pases en largo. Henry aprovechaba ese desconcierto cogiendo la espalda de Puyol y Márquez, llegando a rematar dos veces consecutivas a puerta. Valdés, con dos grandes intervenciones, se reivindicaría como el primer héroe de final.

Con posesión y transición, el Arsenal inmovilizaba al Barça. Los culés se agarraban a la genialidad de su juego, y apareció en forma de brasileño. En el minuto 18, Ronaldinho conseguía meter un pase al hueco para que Eto'o corriera hacia el área. Lehmann frena con falta la avanzada del camerunés y en el despeje del balón Giuly consigue marcar. Para sorpresa de los jugadores, el árbitro noruego Hauge decidió pitar falta previa. Expulsión para Lehmann, pero el tanto, que importaba más, no subía al marcador.

Con Almunia en el campo y la decisión de Wenger de quitar del campo a Pires, los culés se veían en una situación idónea. Pero no la aprovechaba en esa primera parte, más cuando Hauge, condicionado, empezó a pitar dudosas faltas en contra de los españoles.

En una de ellas, Emmanuel Eboué se deja caer en el pico del área ante la defensa de Puyol. En la ejecución de la falta salta Campbell solo y poderoso para meter el gol de forma magistral. Dos fallos del árbitro condicionaban el partido para el Barcelona.

Despierta Rijkaard, espabila el Barça

El técnico holandés del Barcelona tuvo tiempo, 45 minutos iniciales, para observar su error. Cayendo en él, lo subsanó para luchar por los restantes.

Desde el comienzo tocó el sistema ofensivo culé constatando que le sobraban Edmilson, Oleguer Presas y, sobre todo, Van Bommel en el centro del campo. En detrimento de los tres dio salida a Iniesta, Larsson y Belletti, que fueron decisivos en un último acto.

Ese acto épico que siempre está presente en las finales. Y con la pelota, el Barça atacaba, pero el Arsenal se defendía. Y duramente.

Trenzando jugadas, Deco abría para Eto'o en la banda izquierda y la devolvía para Iniesta. Complicidad ahora y futura, el camerunés corría hacia la portería, y allí dirigía Andrés el pase. Larkson se aparta y Samuel perfora la portería inglesa.

La mitad del camino, recorrida

Con una nocturnidad épica, con el balón pero sin juego, el Barça terminó de remontar el partido. Pero con el corazón. En las finales no siempre se necesitan los mejores jugadores, ni los más habilidosos o los grandes rematadores. Un portero puede fallar, y un delantero también. Pero si el grupo lucha contra la muralla, la muralla acaba por quebrarse.

El Arsenal no quiso ofrecer más oportunidades y cerró las bandas, eliminó los huecos entre jugadores y se aferró en el área. Henry, sólo en punta, continuaba exigiendo a Valdés con otra oportunidad.

Y sufriendo, y con coraje, Belletti rubricó el triunfo. El culé, por la banda derecha, cedía a Larksson. El sueco se la devolvía y rompiendo la defensa llegaba ante Almunia. Ni corrió el brasileño para celebrarlo: simplemente se echó al suelo y rompió a llorar.

Los jugadores del 'Dream-Team' ya no eran los únicos

El Barcelona remontaba el tanto de Campbell conseguido en el minuto 37 y se hacía con la quincuagésima edición del torneo europeo. Se cumplían catorce años del nacimiento del 'equipo de ensueño' con el gol de Koeman en Wembley ante la Sampdoria y doce de su fin tras la última final disputada, con derrota ante el Milán por cuatro a cero.

El Barça había plantado las semillas para la historia. Para el futuro. Para Guardiola y los seis títulos.

Gol de Campbell (Barcelona,0-Arsenal,1)

Gol de Etoo (Barcelona,1-Arsenal,1)

Gol de Belletti (Barcelona,2-Arsenal,1)

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