LA MARCHA DE LAS PUTAS EN MARRUECOS

¿Y si fuera tu hermana?

La 'Slut Walk' (Marcha de las Putas) toma cuerpo en Marruecos para protestar contra el constante acoso sexual que sufren las mujeres por la calle

De izquierda a derecha: Zakaria El Mouddene, Tifawt Belaïd, Majdouline Lyazidi, Nada Kifki, Naji Tbel, miembros del movimiento Women Shufush /

"¡Guapa!, ¡Qué mona eres!, obscenidades sobre tus pechos, tu culo o te piden que les hagas cualquier tipo de cosa". Majdouline Lyazidi, 21 años, relata lo que tanto ella, como todas las mujeres en Marruecos, sin excepción, viven cada vez que salen a la calle. "Muchas veces incluso tratan de tocarte, invadiendo tu intimidad; no importa cómo vayas vestida, que lleves velo o no".

Majdouline es la creadora de 'Women Shufush', la versión marroquí de 'Slut Walk' (La Marcha de las Putas) creada en Toronto en abril de 2011. "No se trata de trasladar la versión occidental a Marruecos, sino de adaptarla a esta cultura y a esta sociedad". El pasado 13 de agosto Majdouline creaba así en Facebook la primera página de este tipo en un país del mundo árabe.

'Women Shufush' cuenta, de momento, con ocho miembros, todos ellos con edades comprendidas entre los 18 y los 23 años, aunque los fans de su página de Facebook son muchos más. Adaptar el movimiento de 'Slut Walk' a la cultura marroquí pasaba, en primer lugar, por cambiar el nombre. "Muchas mujeres están de acuerdo con nuestras premisas pero no querían verse representadas por el nombre de putas", dice Majdouline. "Women Shufush es un juego de palabras con una expresión en darija (dialecto marroquí del árabe) que suelen usar los hombres para abordar a las mujeres; literalmente significa ¿puede haber algo entre nosotros?", afirma Tifawt Belaïd, otra de las jóvenes del grupo.

"No son solo hombres maduros los que nos acosan, también ancianos y niños; nos dicen obscenidades y nos tocan, es como un deporte para ellos", sostiene Majdouline. No importa la edad ni tampoco el lugar. Puede ser en la calle, en el autobús o en la Universidad, aunque lo peor son los eventos deportivos. "Ir a ver un partido de fútbol o de baloncesto es como un suicidio social", se queja Majdouline. "No se trata ni siquiera de ligar, es claramente un tipo de violencia que ejercen sobre nosotras en la calle", continúa, "no respetan ni a las mujeres embarazadas".

Muchas veces, estas situaciones sobrepasan los límites del esperpento. "Un día, una amiga mía estaba siendo acosada por un hombre que no paraba de decirle obscenidades por la espalda; cuando se dio la vuelta para ver quién era, se dio cuenta de que era su padre, que no la había reconocido", cuenta Majdouline.

Desde su lanzamiento de Marruecos, esta iniciativa no ha parado de recibir críticas. Las primeras, por haber iniciado el movimiento en pleno Ramadán, el mes sagrado para los musulmanes. "Sabría que tendría más impacto en Ramadán porque no hay nada que hacer y la gente se fijaría más, pero sobre todo lo hice por la necesidad y la urgencia que tenía de crear algo así; no tiene nada que ver con la religión".

Pero las críticas también les han llegado desde algunos medios de comunicación marroquíes, que les han acusado de ser una asociación de prostitutas que querían reivindicar a las autoridades el derecho a ejercer su profesión. "Simplemente tradujeron la palabra slut al árabe y escribieron un artículo", afirma Tifawt. También les han tachado de comunistas y de formar parte del Movimiento del 20 de febrero, el grupo que lleva desde el pasado mes de febrero organizando en Marruecos manifestaciones contestatarias contra el Gobierno y el sistema político marroquí. "Todavía no nos han acusado de ser del Frente Polisario, pero poco les falta", bromea Tifawt.

'Women Shufush' no está formado solo por mujeres. También hay chicos jóvenes que han querido mostrar su apoyo y solidaridad. "No tengo en el fondo de mí el sentimiento que tienen ellas que les quema por dentro, pero tengo una hermana y amigas a las que quiero y veo que les faltan al respeto de una manera increíble", afirma Zakaria El Mouddene. Todos coinciden en que este tipo de acoso sexual es algo intrínseco en la cultura marroquí. "Cuando era pequeño, en el barrio, veíamos a los chicos mayores cómo seguían a las chicas, así que para nosotros era algo que necesitábamos hacer para demostrar que éramos hombres", subraya Naji Tbel, el más joven de los miembros del grupo. "Comienza por un juego y se convierte en una actitud completamente normal en los hombres marroquíes, y no lo es".

Zakaria y Naji son conscientes del machismo que impera en la cultura y la sociedad marroquí, pese a las leyes aprobadas en los últimos años que tratan de decir lo contrario. "Hoy en día, el hombre actúa como si la mujer le perteneciera; es una manera de expresar un poder que no tienen fuera", afirma Zakaria.

Todos, ellos y ellas, comentan que en la familia marroquí no se inculca a los chicos el respeto por la mujer en la calle, "pero sí vemos cómo se educa a la chica para no atraer miradas e ignorar a quien le acosa para no montar un escándalo", asegura Majdouline.

Sensibilización y educación

De momento, el trabajo de estos ocho jóvenes se ha centrado en hacerse oír para tratar de sensibilizar a la población. Están en contacto con asociaciones marroquíes por la defensa de los derechos de la mujer para conseguir que alguna les apadrine y poder así llevar a cabo la marcha legalmente. "La manifestación será pacífica", asegura Tifawt, "y no saldremos medio desnudas como en Toronto; saldremos vestidas como siempre porque es así como nos acosan". "Muchas personas dicen que la culpa es de las mujeres, por su manera de vestir. Es lo de siempre; culpar a la mujer por lo que le ocurre y dejar al hombre como víctima".

De las autoridades marroquíes se quejan de que promocionan la igualdad "desde el punto de vista legal y no social", a golpe de decreto. Existe, dicen, incluso un proyecto de ley contra el acoso sexual, pendiente de votación en el Parlamento. "Se establecen cuotas de representación femenina y ya está, pero no se habla desde un punto de vista social; la primera etapa es hacer llegar la igualdad a la sociedad y no escribirla en leyes", afirma Naji.

Comprenden que en el mundo árabe es más difícil adaptar las leyes a la política de género "por el aspecto religioso, que no se puede cambiar de un día para otro", opina Tifawt.

Más allá de la ley, todos están de acuerdo en que es la educación la que debe solucionar el problema del constante acoso sexual que se vive en las calles marroquíes. "No es ni siquiera una cuestión de igualdad, sino de respeto", sostiene Majdouline. Un respeto que Naji pide a todos los marroquíes. "¿Y si fuera tu hermana? ¿O tu hija?".

Analizamos el movimiento de "La marcha de las putas" en 'Hoy por Hoy' (23/06/2011)

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