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Retrato de la catástrofe del 'Prestige'

El escritor Manuel Rivas dedicó una bella reflexión al mar contaminado por el Prestige.

Días después del hundimiento del petrolero, Manuel Rivas acudió a Hoy por Hoy, para expresar sus sentimientos, entre la literatura y la denuncia, del desastre ecológico que había sufrido su tierra.

"Miro al mar por ejemplo en Touriñán en la playa secreta de A Moureira y el mar me dice: "Tú, que estabas bañándote en este paraíso con delfines el 15 de agosto"...el mar te mira y nota que tambien a tí se te ha quedado cara de fuel, como a la costa, al paisaje, a los pájaros, y nota que los humanos también tenemos el ánimo y la lengua petroleados, y chapapote en la mirada y en el corazón. Esa sustancia viscosa metida en cada valle del interior del cuerpo, del alma...

El mar dice: "¿Hablais de inseguridad? Pues aquí está, la impotencia. Aquí teneis el eje del mal". Y el mar tambien dice: "Esas lenguas sueltas del neoliberalismo, que vengan aquí a la playa con su capitalismo impaciente y depredador, con su lema de "nada a largo plazo", con sus lapsus de "nadamos en la ambulancia", en vez de en la abundacia". El mar no es el Leviathan, ese ser monstruoso e incontrolable que no se puede detener. La naturaleza no es un fatum, un destino fuera de control. El mar dice que no nos creamos ese engaño. El mar dice muchas cosas, está indignado, dice las verdades, porque al contrario que nosotros sí tiene esperanza. Un pueblo que no protesta es que no tiene esperanzas, es demasiado manso. Y el mar hablaba por él en el temporal de ayer: "España es casi una isla pero no se ha enterado de que existo yo". El mar se indigna ante el espectáculo teatral que le montan al ministro, pero el ministro no escucha al mar. El mar no es cínico, vomita las verdades, nuestras pesadillas. El mar dice:"Yo acuso. El mar dice:"¿No habíais pensado nada, eh? ¡Otra vez en las berzas!"

Y con los jóvenes... él sabe que están en la inmigración, y que en el interior de los establos está el rencor resignado de las vacas, porque tambien se nos ha puesto cara de vaca. El mar se sacude como un sólo de batería de jazz, Costa da Morte y Bronx, y dice:"Recuerda, muchacho, hay esperanza donde hay rebeldía". Pero Galicia es stand by, el megallo, el silencio, el alma petroleada. Habla el mar, y grita:"¿Estais vivos, hay alguien por ahí, estais vivos?".

Retrato de una catástrofe, por Manuel Rivas

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