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Los teólogos progresistas acusan a la Iglesia de insensibilidad ante la crisis y la reforma laboral

La Asociación de Teólogos Juan XXIII recuerda a la jerarquía católica que "no se puede servir a dos señores: a Dios y al dinero"

En una declaración emitida hoy, la Asociación de Teólogos Juan XXIII reprocha a la Iglesia oficial estar más preocupada por mantener sus privilegios que por arrimar el hombro ante la crisis y le exige que dé ejemplo pagando impuestos y poniendo sus bienes a disposición de quienes más lo necesitan

La declaración, articulada en diez puntos, es sumamente crítica con la reforma laboral, que tilda de agresión al trabajo humano, y recuerda que se aleja del principio de la doctrina social de la Iglesia que prioriza el trabajo frente al capital.

El texto denuncia el silencio de la jerarquía católica ante la crisis y la reforma laboral y añade que los teólogos "observan con tristeza y dolor que, mientras se reducen los salarios, se cierran centros de salud, centros de acogida de mujeres maltratadas, o se reduce el personal docente de los centros públicos de enseñanza, la institución eclesiástica no sólo no ha renunciado a ninguno de sus privilegios, sino que ha visto incrementados los ingresos provenientes del Estado".

La declaración acusa a un sector importante de la jerarquía eclesiástica de alinearse con el mercado, poniéndose del lado del Gobierno del Partido Popular y de la patronal, y en contra de la clase trabajadora. Una actitud, que según los firmantes del texto, desacredita a la Iglesia.

Para recuperar la credibilidad social perdida, los teólogos de la Asociación Juan XXIII pide a la Iglesia que asuma su compromiso nunca cumplido de autofinanciarse, pague impuestos como cualquier otra institución, renuncie a sus privilegios en favor de los marginados y ponga su patrimonio y bienes al servicio de quienes se ven pirvados de sus derechos más elementales: los cinco millones y medio de desempleados, los hogares con todos sus activos en paro, las familias desahuciadas, los jóvenes parados, las personas sin hogar o los inmigrantes en situación precaria.

La declaración también llama a los cristianos a "participar en cuantas movilizaciones sociales y sindicales vayan orientadas a frenar la reforma laboral y sus funestas consecuencias".

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