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Sociedad

MARCOS ROITMAN, DOCTOR EN CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIOLOGÍA

"Hay que poner cauces para que el que no va a la universidad no se sienta un apestado"

Estudiantes y profesores reflexionan sobre el futuro de la universidad pública

Marcos Roitman, doctor en Ciencias Políticas y Sociología / EFE

Marcos Roitman, que lleva 30 años enseñando en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, analiza en 'Hoy por Hoy' los recortes en la universidad. Roitman cree que "la ley del mínimo esfuerzo" ha convertido a la universidad en "un centro de expedición de títulos" donde se forma a "idiotas y sumisos" y opina que quitar fondos supone "romper la universidad y construir una sociedad irreflexiva".

Marcos Roitman lleva 30 años enseñando en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Su despacho huele a incienso y la decoración delata su especialidad: América Latina. Resulta extraño que un hombre al que consideran una eminencia en su campo, se queje de que puedan pasar cursos enteros en los que no venga ningún estudiante. Algunos aparecen el día anterior para preguntar cómo se aprueba la asignatura, otros irán a la revisión de los trabajos. Cuando recrimina a los alumnos faltas graves de ortografía contestan "no vengo aquí para que me corrijan la ortografía"; cuando dice que los trabajos no sirven porque no tienen los mínimos exigidos en calidad, contestan: "Usted me tiene que aprobar porque lo he entregado".

La ley del mínimo esfuerzo ha convertido a la Universidad en "un centro de expedición de títulos" donde se forma a "idiotas y sumisos, sin pensamiento reflexivo". Opina que quitar fondos "supone romper la Universidad y construir una sociedad irreflexiva", pero ¿quién controla al catedrático que no viene? ¿Quién controla al titular que no viene? ¿Quién controla al estudiante que tampoco viene, pero cuyo profesor tampoco viene y entre los dos llegan a un acuerdo? ".

La universidad crea "consumidores que quieren el aprobado"

Roitman defiende que la universidad "no está creando ciudadanos, sino consumidores que quieren el aprobado". Es la conclusión de este profesor que se declara realista pero no pragmático y que lamenta que el conformismo se confunda con una actitud responsable.

El pasillo de su departamento desierto contrasta con un pasillo repleto de estudiantes. Algunos desayunan, otros preparan pancartas, mientras una trabajadora de la limpieza pide que por favor se marchen a la cafetería: "Iros a la cafetería todos, no quiero a nadie en el suelo". Los carteles de Juventud Sin Futuro reflejan la preocupación de estos jóvenes alejados de las instituciones: "Su austeridad, nuestra precariedad", "El miedo nunca conquistó derechos".

Entre pancartas y rotuladores está Sergio. Es uno de los tantos estudiantes satisfecho con que su facultad haya estado tres días "repensando el 15-M", ante la primavera de movilizaciones que nos espera. Se define de izquierdas y la estrella roja le delata: "muchos hemos tenido compañeros que empezaron con nosotros la universidad y lo han tenido que dejar para trabajar y ayudar a su familia. No sobran alumnos, es el sector privado el que prefiere no asumir esta mano de obra y apostar por sectores de mayor rentabilidad, como el ámbito financiero".

Dos alumnos salen de un despacho. Tienen buenas notas, creen en el mérito. En la mochila, dardos para el profesorado: "La libertad de cátedra a la hora de ejercer se ha ido desmadrando, es un caos total". El compañero, porteño, añade: "El nivel del alumno es bajo, el nivel del profesor es bajo. Existe una componenda: yo apruebo y no me molestas, no te molesto y así sigue el sistema".

Rubén Tamboleo es investigador asociado del Instituto Complutense de Ciencia de la Administración. Estudió la carrera en tres años, trabajando y con una nota media de notable. El lema que decora su despacho podría valer para la facultad: "Si algo no le ha gustado, díganoslo. Si le ha gustado, dígalo fuera".

"O se cierran centros universitarios o se suben las tasas"

Es una de las caras del ámbito universitario: la de los jóvenes profesores que creen en el trabajo y el esfuerzo. Sueña con una universidad española entre las primeras cincuenta del mundo. Dice que hay varios motivos, pero el fundamental es las 79 universidades que hay en España: "Hay una dispersión de las universidades que ha sido excesiva en los últimos 20 años. En casi todas las provincias hay un campus universitario. Hay una dispersión en la investigación, en la excelencia, que se tiene que mejorar". Las alternativas son duras: "O se cierran centros universitarios o se suben las tasas. Las agencias evaluadoras nos dicen que se puede proponer un título académico de cualquier cosa. Muchos de esos nuevos títulos no llegan a la cifra de 50 nuevos alumnos en el primer curso". En el pasillo del departamento, silencio. Rubén se queda en su despacho con los datos que ha ido sacando de sus carpetas durante la entrevista para demostrar los fallos que ve en nuestro sistema universitario.

Es sólo el ejemplo de una facultad, donde no sólo habrá recortes, también habrá reflexión.

"Hay que poner cauces para que el que no va a la universidad no se sienta un apestado" Los recortes en la universidad en 'Hoy por Hoy' (20/04/2012).