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"Me dispararon en el hombro y me encerraron en un orfanato"

El joven saharaui asegura a la SER que no le explicaron porqué estaba detenido "se han puesto a pegarme y luego me llevaron a un orfanato"

Lafkir Aziza, el chico saharaui que lleva dos semanas en huelga de hambre para exigir al Gobierno marroquí la liberación de los 22 presos políticos saharauis que fueron detenidos en diciembre de 2010 /

Lafkir Aziza es un chico saharaui, de 22 años, que lleva dos semanas en huelga de hambre para exigir al Gobierno marroquí la liberación de los 22 presos políticos saharauis que fueron detenidos en el desmantelamiento del campamento de Dfeim Izik, en diciembre de 2010.

En una entrevista con la Cadena SER, el joven Lafkir Kaziza cuenta cómo vivió el desmantelamiento del campamento de protesta saharaui de Gdeim Izik, que se había establecido a las afueras de la ciudad de Al Aaiún, el 10 de octubre de 2010, en un acto de desafío a la monarca Mohamed VI. Más de 7.000 jaimas, ocupadas por 20.000 saharauis, fueron desalojadas por las fuerzas de seguridad marroquí y acabando con centenares de detenidos.

Entre esos detenidos estaba Lafkir Kaziza, que asegura que le detuvieron sólo "después cogieron a mis compañeros y se los llevaron a la cárcel militar, donde les han torturado, han violado sus derechos humanos, en silencio, sin que nadie se enterara", lamenta.

Recuerda el momento de su detención como uno de los más duros de su vida, unos recuerdos que ahora le permite mantener su huelga de hambre delante de la embajada marroquí en Madrid "no me dieron ninguna explicación, sólo me detuvieron y empezaron a pegarme, cuando intenté resistirme, me dispararon con la pistola a la altura del hombro. Luego de maltratarme y torturarme, me llevaron a un horfanato y me enerraron ahí", relata Lafkir. Y es que después del episodio que tuvo que vivir, el joven saharaui tiene ahora el brazo derecho inmóvil.

Kaziza vino a España, con ayuda de Izquierda Unida, para dar a conocer su situación y la de los Territorios Ocupados del Sahara Occidental. Pero un inesperado suceso le obligó a quedarse aquí "un día después de llegar a Madrid, detuvieron a mi madre y amenazaron a mi familia, les dijeron que como me vuelvan a ver por Marruecos, lo pagaré caro" explica el joven, que ahora está a la espera de una resolución a la solicitud de asilo político que ha pedido al Gobierno español.

De vez en cuando consigue comunicarse con su familia "mis padres y hermanos están en el Sáhara, hablo con ellos pero las presiones y control de la policía marroquí, que los tienen vigilados, van alternando visitas a mi casa para interrogarlos, pero nunca sabemos cuándo van a venir" asegura Lafkir.

Después de 12 días en huelga de hambre, Kaziza está convencido de que conseguirá su objetivo: "Quiero que se descubra la verdad, quiero mostrarle al mundo las atrocidades que el Gobierno marroquí comete dentro de los territorios ocupados, donde ni siquiera pueden entrar los periodistas". Por eso pide ayuda también a España para "que presionen al Rey de Marruecos a que libere a los presos políticos de Gdeim Izik y los someta a un juicio justo" pide Kaziza.

De momento no ha habido reacciones por ninguna de las dos partes, lamenta que desde la embajada marroquí "sólo han salido un día, con banderas de Marruecos, y empezaron a burlarse de mi. Sus burlas son diarias pero mis peticiones son legales, al igual que lo es mi huelga de hambre" concluye este activista saharaui.

El ministro marroquí de Justicia, Mustafá Ramid, aseguró el pasado mes que "no tolerará la tortura ni ninguna otra forma de maltrato en las comisarías marroquíes", en su intervención ante la Cámara Baja del Parlamento. Por eso "estoy listo a recibir cualquier denuncia de malos tratos, a abrir investigaciones y tomar las medidas pertinentes en caso de abuso" advierte Ramid.

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