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Dos chicotes y una pesadilla

Crónica del visionado del segundo capítulo de 'Pesadilla en la cocina', en compañía de su protagonsta: el chef Alberto Chicote

El cocinero Alberto Chicote viéndose (a sí mismo) en el segundo capítulo de 'Pesadilla en la cocina'. / C. G. C.

En la sede de la productora Eyeworks, en Madrid, Alberto Chicote aguarda sentado delante de un ordenador. Es miércoles 31 de octubre y el chef está a punto de ver (por tercera vez) el segundo capítulo de 'Pesadilla en la cocina'. El estreno, hace seis días, fue un éxito total. Twitter veneró a la nueva estrella de la cocina televisiva y el programa logró casi tres millones de espectadores con un 13,7% del share, convirtiéndose en el mejor arranque de la historia de La Sexta. "Ninguno esperábamos pasar del 8%", reconoce el chef. Al darle al play la sala se llena, automáticamente, con dos chicotes y una pesadilla.

La pantalla muestra al Chicote de mayo, que es cuando se rodó el capítulo, viajando a Moraira (Alicante). Su misión, esta vez, consiste en resucitar el Restaurante 'Da Vinci'. Rafa, su propietario, "fue un gran cocinero", dice el Chicote de octubre. "Pero se lo ha ido cargando porque todo lo que ganaba, se lo gastaba". Tan mal está el local, de hecho, que el Ramsey español no tarda en recurrir a pocilga, porquería y sus sinónimos: "¡Esto es una puta vergüenza!", espeta.

Tanta honestidad brutal fomenta el riesgo de agresión y Chicote lo sabe pero, "además de que sería un 14 contra 1", cree que "el hecho de transmitir un fondo de respeto hace que ellos se dirijan a ti de la misma forma".

Chicote asegura que nunca nadie ha pedido cortar la grabación y que, además, nada está guionizado. "La realidad supera la ficción", dice. "A mí no me cuesta hacer lo que hago porque no estoy actuando. Soy así". La semana pasada, sin embargo, los propietarios de La Tana (Pinto) publicaron en su Facebook que no todo lo que se veía era verdad. "Yo creo que, después de verse en las promos, a Alfredo le entró miedo y no se le ha ocurrido otra cosa".

Ante las excusas de Rafa, el propietario del 'Da Vinci', el Chicote de la pantalla se muerde la lengua. Pero el que visiona, no. El Chicote de octubre murmura, sonríe irónico, comenta... Se indigna al oír que Rafa se refiere a sus clientes como "chusma" y se muestra convencido de que, por muy negativa que sea la imagen del restaurante, al final les sale a cuenta "por el asesoramiento y por la publicidad".

Las imágenes muestran un restaurante sucio y lleno de insectos pero la vivienda está aún peor y, por si eso fuera poco, Chicote se topa con el dueño medio resacoso y en calzoncillos. "A veces me da un poco de vergüenza ajena pero tengo muy claro a lo que voy", argumenta Chicote. "¡Haz algo, que es tu casa!", clama.

A medida que el capítulo avanza, Rafa va entrando en razón y Chicote, una semana más, no solo resuelve los conflictos gastronómicos: ¡también los familiares! El final, claro, es predecible. Tanto como una película de Disney... "Sí pero ¿a que lo que quieres ver?", responde Chicote, orgulloso de su trabajo.

Las cifras de audiencia le avalan y, a juzgar por la repercusión mediática y en redes sociales de 'Pesadilla en la cocina', todo apunta a que Chicote se va a convertir en uno de los nuevos personajes de la televisión en España. Pero eso, al cocinero madrileño, no le asusta. "De momento no me da miedo. Ya veremos dentro de dos meses". Y tampoco teme que un chicote le haga una visita: "A mí casa han venido muchos y nunca he tenido ningún problema. No han tenido motivos".

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