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Sociedad

Los obispos dicen que el matrimonio gay es injusto aunque lo avale el Constitucional

Consideran que el matrimonio en España es una unión entre dos ciudadanos cualesquiera que se inscriben en el Registro como "cónyuge A" y "cónyuge B"

La jeraquía católica se pronuncia tras la sentencia del Tribunal Constitucional que avala la ley del matrimonio homosexual. Los obispos españoles exigen al gobierno de Rajoy la urgente modificación de la ley porque no protege ni a la institución ni a la familia. Se han reunido para analizar la sentencia y en un comunicado advierten de que es "injusta" al no reconocer los derechos del esposo o de la esposa ni tampoco el derecho de los niños a disfrutar de un padre y una madre y de una familia estable.

Los obispos creen que en España el matrimonio ha dejado de ser la unión de un hombre y una mujer para transformarse legalmente en la unión de dos ciudadanos cualesquiera. Ciudadanos cualesquiera para los que ser reserva en exclusiva el nombre de cónyuges o consortes en vez de esposo y esposa. En la nota, la jerarquía católica afirma con "dolor" que las leyes vigentes en España no reconocen ni protegen al matrimonio en su especificidad.

Los obispos explican que no garantizan el derecho a ser reconocidos expresamente como esposo y esposa ni tampoco protegen el derecho de los niños a disfrutar de un padre y de una madre, a ser educados para el matrimonio tradicional o a ser acogidos en una familia estable. Por eso, la Conferencia Episcopal considera urgente la modificación de la ley y, convencida de las consecuencias negativas, alza su voz en pro del verdadero matrimonio y de su reconocimiento jurídico.

Los obispos se han reunido hoy para analizar la sentencia del Tribunal Constitucional que avala la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Dicen que aunque no es de su competencia hacer juicios sobre la pertinencia jurídica de las sentencias de los tribunales, añaden que están obligados a ayudar al discernimiento acerca de la justicia y la moralidad de las leyes.

El comunicado termina pidiendo a "Maria Santísima que cuide de las familias e interceda por los gobernantes, sobre quienes pesa el deber y a quienes compete el servicio de ordenar con justicia la vida social".