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Economía

Los sindicatos anuncian una "respuesta radical" al plan de despidos de Iberia

Después de una reunión de tres horas entre representantes de la dirección y de los sindicatos CCOO, UGT y Sepla, las centrales rechazan sentarse a negociar si la compañía no modifica su plan

El anuncio de un plan que contempla la eliminación de 4.500 empleos ha suscitado, como era previsible, el rechazo frontal de los sindicatos de Iberia. No están dispuestos ni siquiera a negociar hasta que la compañía cambie su propuesta, y también se niegan a aceptar la fecha límite a las negociaciones marcada por la compañía, el 31 de enero, que consideran un "ultimátum".

En palabras de Jorge Carrillo, Secretario de Organización del sector aéreo de CCOO, "no vamos a negociar ningún plan que prevea segregación de negocios, reducción de tamaño de Iberia y despido de trabajadores que no sea bajas voluntarias por el actual Expediente de Regulación de Empleo, que sigue en vigor". Y concluía: "Nosotros hemos dicho que si mantienen un plan radical, no tendremos más remedio que contestar con una respuesta radical".

Los sindicatos han señalado a la dirección como responsable de la situación de la compañía. Justo Peral, jefe de la sección sindical de Sepla-Iberia, asegura que éste "es un plan que desmantela Iberia, que bloquea cualquier desarrollo de Barajas y de una empresa estratégica para este país. Se ceba especialmente con los trabajadores y no corrige ni asume ninguno de los evidentes errores de gestión de este equipo [directivo], que desde que se ha hecho cargo sólo ha conseguido cientos de millones de pérdidas".

Los sindicatos destacan que el recorte de plantilla que prevé la compañía puede afectar a más de 5.000 personas, porque los 4.500 empleos que quieren eliminar son a tiempo completo; es decir, dos o más trabajadores con jornada parcial podrían verse afectados por cada empleo eliminado. Dicen los sindicatos que los responsables de la empresa les han transmitido que las condiciones del ERE serían mejores que las que prevé la reforma laboral del pasado febrero, pero peores que las del ERE actualmente en vigor.